¿Petróleo franquista? La tesis del CSIC que abrasa las redes
¿Tiene algo que ver la dictadura de Franco con que hoy llenemos el depósito de gasolina? Según Jaime Vindel, científico titular del CSIC en el Instituto de Historia, sí. Su afirmación de que la cultura fósil en España aparece en un contexto autoritario ha desatado una tormenta. La tesis, enmarcada en estudios sobre imaginarios energéticos, sostiene que el modelo basado en combustibles fósiles se consolidó bajo el franquismo, ligado a valores de masculinidad y modernidad que el régimen impulsó. Vindel acuña conceptos como petromasculinidad, que para unos es un hallazgo crítico y para otros una boutade financiada con fondos públicos.
Un investigador de arte hablando de petróleo
Lo primero que llama la atención es el perfil de Vindel: doctor en Historia del Arte, magíster en Filosofía, y su línea de investigación incluye Naturaleza, Territorio e Imaginarios Culturales. No es un ingeniero de minas ni un economista de la energía. Sus publicaciones, según el CSIC, abordan la relación entre cultura y recursos naturales. El texto que ha provocado el revuelo forma parte de un proyecto sobre los imaginarios del desarrollismo en la España del siglo XX. Vindel argumenta que la adopción masiva del petróleo y el automóvil no fue neutral: vino de la mano de un discurso autoritario que asociaba el progreso con el dominio masculino y el consumismo.
La petromasculinidad como provocación intelectual
El término petromasculinidad ha sido el detonante. Vindel lo define como la construcción de una identidad masculina vinculada al consumo de combustibles fósiles, típica de las dictaduras y de ciertas democracias occidentalizadas. Pero la crítica no se ha hecho esperar: desde la parodia —"carbonización patriarcal falocéntrica"— hasta el señalamiento de que el carbón se usaba en España desde mucho antes de Franco. El debate se ha polarizado entre quienes ven un análisis legítimo de género y energía, y quienes lo consideran una patochada ideológica. Incluso ha salido a colación Pablo Echenique, también investigador del CSIC, como ejemplo de politización del organismo.
¿Ciencia o ruido mediático?
Más allá del escándalo, la cuestión de fondo es si tiene sentido estudiar los combustibles fósiles desde una perspectiva cultural e histórica. Los defensores de Vindel señalan que el impacto social del petróleo no es solo económico, sino también simbólico. Los detractores replican que el CSIC no debería financiar conceptos que parecen salidos de un manual de sociología militante. Lo cierto es que el ruido generado ha opacado cualquier posible aportación académica. La polémica, en todo caso, revela la tensión entre dos formas de entender la ciencia: una que prioriza la neutralidad técnica y otra que busca desentrañar las ideologías ocultas tras la tecnología.
El colofón lo pone la ironía del hilo: mientras unos defienden que la petromasculinidad es un cliché, otros afirman que el propio concepto es ya un fósil. La pregunta del millón: ¿hubiera tenido Franco un coche eléctrico?