Cuando el paquete dice entregado en Lérida y nadie lo ha visto
Catorce días esperando una pieza de coche. El seguimiento pasó de DHL a CTT Express y, un buen día, el pedido figuraba como entregado. En Lérida. El comprador vive en Madrid. La pieza, evidentemente, nunca llegó. No es un caso aislado: la práctica de marcar como entregado un envío que no ha cruzado la puerta se ha convertido en el gran agujero negro del comercio electrónico.
El baile de marcas: DHL, CTT Express y el paquete que se esfuma
La mecánica es habitual en compras internacionales: el vendedor alemán lo envía con DHL y, al cruzar la frontera, la entrega final la asume CTT Express. El problema es que el consumidor ve dos tracking distintos y ninguna de las dos empresas responde. En el caso que nos ocupa, la web del vendedor redirigía al seguimiento de DHL, y DHL aseguraba que la pieza estaba entregada en Lérida. El destino era Madrid. Tal cual.
Una calidad que depende del código postal
Aquí no hay consenso, y ese es precisamente el dato. Mientras unos compradores acumulan experiencias nefastas, otros no han tenido ni un fallo en cuatro o cinco envíos con la misma agencia. Todo apunta a que la calidad del servicio se decide en la sucursal local, no en la sede central. No es de extrañar: otras compañías como Nacex reproducen el mismo esquema de dejar un aviso de paso cuando ni siquiera han tocado el timbre. La última milla se ha convertido en una ruleta rusa geográfica.
La solución: rendirse y pedir que te lo dejen en un punto de recogida
La recomendación más repetida entre afectados es abandonar la entrega en domicilio y solicitar recogida en un punto de entrega. Sí, cuesta renunciar a que llamen al timbre, pero es la única manera de asegurarse de que el paquete no termine en Lérida o en el limbo. Para los vendedores, la queja tiene un coste real: devoluciones, reposiciones y clientes que se pasan a la competencia.
¿Entonces?
Cuando una mensajería te devuelve el paquete a origen, la espera puede alargarse casi un mes. El dato que descoloca de todo este embrollo es que el servicio funciona razonablemente bien en unas zonas y falla estrepitosamente en otras. No hay una explicación corporativa para eso, solo sucursales con más o menos presión. Mientras tanto, la recomendación de los que más envíos reciben es clara: que no lo dejen en tu puerta, que lo dejen en un punto de recogida. Y si CTT Express es la que lo transporta, mejor cruzarse los dedos.