La Roja no pagó un euro en impuestos por sus mayores triunfos
Mientras la selección española de fútbol celebraba sus victorias en el Mundial de Sudáfrica 2010 y la Eurocopa 2012, una decisión fiscal pasaba desapercibida: las primas que la Federación pagó a los jugadores no tributaron en España. El mecanismo fue simple: la Federación declaró los pagos en Sudáfrica, donde el tipo efectivo era muy inferior al español, y así se esquivó el IRPF.
La maniobra, legal pero controvertida, ha reabierto el debate sobre la "solidaridad fiscal" de quienes se visten de rojo y gualda. Mientras los ciudadanos de a pie cotizan religiosamente, los futbolistas —muchos con residencias fiscales en paraísos como Andorra o Panamá— se benefician de estructuras que minimizan su aportación a las arcas públicas. La paradoja no pasa inadvertida: himnos, banderas y sentimiento patrio, pero a la hora de tributar, la patria se diluye.
Algunos argumentan que la estrategia era perfectamente legal y que cualquier contribuyente haría lo mismo. La pregunta que flota es si el sistema permite que los grandes patrimonios, también los deportistas, eludan su parte sin rozar la ilegalidad. Con la crisis económica todavía reciente en la memoria, el contraste entre el fervor popular y la realidad fiscal de los ídolos deja un regusto agrio.