Victoria Abril y los catálogos: las musas que despertaron a una generación
Antes de que internet lo resolviera todo con un clic, el despertar colectivo pasaba por el cine, la televisión y el catálogo de ropa que llegaba a casa. Una conversación nostálgica ha rescatado los nombres que marcaron a los preadolescentes españoles de los 80 y 90: de Victoria Abril a Yvonne Reyes, pasando por el catálogo de verano de PRYCA. No es un fenómeno menor: estas referencias explican cómo se construía la cultura sexual en una época de recato público.
El cine y la televisión, primeras ventanas
La gran pantalla y la pequeña fueron el primer escaparate. Actrices como Ana Álvarez y Victoria Abril, con papeles que desafiaban la mojigatería, se convirtieron en iconos. Tampoco faltaron referencias más ligeras: el programa infantil Megatrix, las modelos de Maxi Tuning y, más tarde, la actriz rusa Natasha Yarovenko, que ocupó el relevo en 2007-2008.
El catálogo de ropa: erotismo de andar por casa
Lo más sorprendente es el papel de los catálogos. Venca, repartido puerta a puerta, y el famoso catálogo de verano de PRYCA, con sus bañadores y bikinis, aparecen como primeras musas. Para una generación sin acceso a contenido explícito, esas páginas tenían una capacidad de sugestión enorme. No eran revistas especializadas, pero funcionaban como detonador de curiosidad.
De la revista de segunda mano a la era digital
Hacia 1997, una Playboy de segunda mano era un tesoro. Ahora un adolescente tiene acceso ilimitado desde su móvil. El contraste explica parte de la nostalgia, y también las dudas sobre cómo cambia el despertar, la relación con el cuerpo y la construcción del deseo.
El asunto no tiene consenso. Pero una cosa queda clara: las musas de la pubertad eran producto de la oferta mediática de su tiempo. Y en esa oferta convivían la actriz de cine, la modelo del programa y la página de un catálogo que se guardaba bajo la cama. Quizá por eso el recuerdo sigue tan vivo.