La III República, el PSOE y un referéndum que nadie se atreve a convocar
La III República no va a salir de un referéndum, y no porque nadie lo pida: la petición ya está formulada, pero el único actor capaz de impulsarla es precisamente quien más motivos tiene para no hacerlo. El debate reaparece cada cierto tiempo, y esta vez se ha colado en la sección de economía como un ajuste de cuentas con el régimen heredado de 1978.
El republicano que votaría con la nariz tapada
Hay quien ve en Pedro Sánchez al «primer presidente de la III República» y admite que votaría al PSOE «con la nariz tapada» con tal de cerrar la etapa monárquica. Frente a esa corriente, otra considera que el PSOE descalifica cualquier proyecto republicano: el partido del gobierno, se dice, ya protagonizó contra la Segunda República episodios que se describen como golpe de Estado en 1934 y pucherazo electoral en 1936. Una III República gestionada por esos mimbres sería, en esta lectura, un «R78 2.0», un régimen en el que todavía se pudiera robar más sin ninguna consecuencia.
El referéndum que la Constitución no contempla
La tercera postura ni siquiera entra en el fondo: recuerda que el marco constitucional no prevé una consulta sobre la jefatura del Estado. «¿Referéndum? ¿Pero esto es una democracia?» es la síntesis de quien considera que la pregunta misma es una ficción. Y de fondo asoma quien propone salirse del binomio monarquía/república: opciones «más económicas» para la población que no llegan a concretarse.
Lo más probable es que la III República siga siendo un término de agitación política y no un programa de gobierno. Si el PSOE se animara a dar ese paso, tendría que explicar por qué esta vez sí tendría credibilidad republicana. No parece que esté por la labor. Pero en política, las mociones de censura del siglo XXI también parecían imposibles y ocurrieron.