Mercadona y la comida que tira: el misterio de las paellas sin vender
Un paseo a última hora por la sección de comida preparada de un supermercado de la cadena muestra bandejas enteras de paella de conejo, de gambas, croquetas, hamburguesas, sin tocar y a punto de caducar. La pregunta es incómoda: ¿cuántas toneladas acaban en la basura cada jornada?
El destino de los excedentes
La cadena no colabora con Too Good To Go ni dona su comida a punto de caducar a Cáritas, según las informaciones disponibles. Así que el destino de ese excedente es una incógnita. Hay quien sostiene que se revende a bares; otros apuntan a que se lanza directamente al contenedor. Sin datos oficiales, el misterio persiste.
El negocio de tirar comida
El argumento económico tiene miga: si al final del día vendieran los perecederos a precio de coste, perderían menos dinero que tirándolos. Pero entonces el cliente se preguntaría si el precio ordinario no es una estafa con margen hinchado. Y eso no interesa.
La anécdota que ilustra el cambio de hábitos: hasta la crisis de 2008-2014, los sobrantes iban a los contenedores del barrio y los vecinos los recogían. Ahora, según el relato, los retiran en camiones y los vacían lejos, para que nadie los vea. Toneladas y toneladas que desaparecen sin rastro.
Mientras tanto, la cadena no da explicaciones. Y el misterio de las paellas sigue ahí, intacto, esperando a que alguien haga las cuentas.