Tristemente soy urbanita de nacimiento. Pero el tiempo que llevo en el mundo rural conociendo de cerca a los agricultores me viene a decir que son una especie de funcionarios que realmente le da igual la cosecha de cada temporada.
Recientemente en la zona en la que estoy (se planta cereal para forraje) cayó una granizada que reventó todas las cosechas. Ese mismo día hablé con agricultores de la zona que venían de evaluar daños y, los que tenían seguro, se la sudaba. Literalmente alguno comentó que casi mejor así, que si la cosecha es buena lo mismo hasta ganan menos. Entre esos agricultores hay algunos jóvenes que están pagando letras de tractores a precios de 5 pisos en Elda o 3 en La Sagra. Auténticas millonadas a crédito. Pues ni se inmutan. Es como si tuvieran el futuro resuelto. Eso sí, obligados a plantar X% de lo que diga el ministerio, obligados a registrar cada movimiento del tractor, obligados a comprar las semillas. Yo pensé en su momento que un agricultor sería libre y tal. Pero me doy cuenta de que viven más del estado y los seguros que de otra cosa. Se pegan la panzada a currar en determinadas semanas del año y luego andan más tranquilos. Esto no es menospreciar su trabajo, ojo. Es una percepción que tengo de lo que he vivido recientemente. Porque estoy de remote, si no iba a cambiar ya mismo la fruta oficina con las charos, mil emails, mil responsabilidades por estar haciendo surcos montado en un tractor. Pero ya.