¿Cuánto duraría España bajo un ataque de EE.UU.? La respuesta no supera las horas
La mayoría de los análisis coinciden en que España no aguantaría más de unas horas frente a un ataque militar estadounidense. La falta de defensas antiaéreas, el reducido tamaño del ejército y la nula capacidad de respuesta nuclear condenan al país a una derrota casi instantánea. La pregunta que flota en el ambiente no es si se resistiría, sino si merece la pena siquiera intentarlo.
Capacidad militar real: radares, aviones y barcos obsoletos
Un repaso frío a los activos militares españoles revela una situación penosa. Con apenas cuatro sistemas antiaéreos funcionales y radares anticuados, la fuerza aérea enemiga podría neutralizar las bases en cuestión de minutos. La Armada, con buques que no superan la década de los 90, sería presa fácil. El ejército de tierra, mal equipado y con un material que da "vergüenza ajena", no ofrece opción de combate convencional. El dato de 600 millones de euros anuales en ciertos programas militares suena a broma comparado con el presupuesto del Pentágono.
El factor humano: nula voluntad de lucha
Si hay algo que emerge con claridad es la ausencia de espíritu de resistencia. La población no está dispuesta a morir por unos políticos a los que desprecia. Las divisiones internas son tan profundas que cualquier invasión desataría más conflictos civiles que patrióticos. Incluso si se repartieran armas, el riesgo de una guerra civil entre "rojos y azules" o entre regiones es mayor que el de una defensa unificada. La guerrilla, como último recurso, choca contra la apatía generalizada y la falta de un enemigo común que movilice.
Fragmentación territorial: el riesgo de que el enemigo no sea solo exterior
Un ataque de EE.UU. no sería el único problema. Marruecos aprovecharía para tomar Ceuta, Melilla y Canarias, mientras Cataluña podría declarar la independencia con el beneplácito de Rabat. Portugal, según algunos análisis, no dudaría en reclamar Galicia y Olivenza. La desintegración territorial sería un escenario más probable que la resistencia organizada. La falta de unidades nacional y el hartazgo con la clase política hacen que muchos españoles vean con indiferencia —o incluso alivio— la posibilidad de un cambio de administración.
La conclusión es desoladora: España no tiene ninguna posibilidad de resistir un ataque de EE.UU. a corto plazo. La única esperanza, si es que existe, sería una guerra de guerrillas prolongada, pero incluso eso parece improbable dado el descontento interno y la falta de unidad nacional. Mientras tanto, el debate sigue abierto sobre si la solución pasa por fortalecer la defensa europea o aceptar el rol de protectorado.
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