De hecho Apple estuvo 15/20 años sin dar dividendos porque Steve Jobs no quería.
Pero esa postura de Jobs no la podemos convertir en regla general. Cuando una empresa tiene una pila de dinero en caja debe decidir qué hacer con él. Y aquí se presentan tres opciones: guardarlo en depósitos, reinvertirlo o repartirlo entre los accionistas. Además, puede hacer cada una de estas cosas total o parcialmente. Como resulta que no siempre se es capaz de reinvertir eficazmente la caja, repartir una parte entre los accionistas puede ser la mejor opción.
Y sí, los dividendos se descuentan de la cotización pero hay que recordar dos cosas.
Una: el dinero no sale del precio de la acción sino de los beneficios o del flujo libre de caja.
Dos: a los que invierten en dividendos les preocupa poco el descuento en el precio porque su intención no suele ser vender, al menos en el corto plazo. Lo que de verdad les preocupa son los fundamentales de una compañía: que la empresa tenga buena salud financiera y que en el largo plazo siga generando beneficios que hagan posible los dividendos.
Otra cosa es poner en peligro la continuidad de la compañía gastando un dinero que debería ser reinvertido en mantenimiento, crecimiento, investigación etc.
La misma Apple tomó la decisión correcta -en mi opinión- cuando estableció el dividendo. Por otro lado, éste también contribuye a hacer la cotización menos volátil.