El mercado global de bonos se tambalea: rendimientos en máximos de décadas
El bono estadounidense a 10 años alcanza el 4,79%, un máximo de 20 meses. El japonés a 20 años, el 3,90%, su nivel más alto en 31 años. Los mercados de deuda soberana están enviando una señal que muchos prefieren ignorar: el precio de la deuda está cayendo con fuerza, y eso tiene consecuencias directas para el ahorro, la financiación de los Estados y la estabilidad financiera global.
¿Por qué suben los rendimientos?
La subida de rendimientos implica una caída de los precios de los bonos. Los inversores exigen más rentabilidad por prestar dinero, lo que indica desconfianza o una necesidad urgente de financiación. En Estados Unidos, el déficit disparado y la emisión masiva de deuda presionan al alza. En Japón, el banco central está retirando liquidez: la base monetaria se contrajo un 15,7% interanual en agosto, el ritmo más rápido desde la crisis de 2008.
La prima de riesgo española, en el punto de mira
Mientras tanto, el bono español a 10 años se sitúa en el 3,835%, por debajo de Francia e Italia. Una anomalía que algunos interpretan como una intervención del Banco de España o de la banca privada, obligada a comprar deuda. El pequeño ahorrador sufre, porque se adhiere a posturas no competitivas que fijan tipos bajos. La banca española tiene al menos 300.000 millones en bonos, un riesgo latente si la deuda se deprecia.
El papel de la IA en la demanda de bonos
La inversión en inteligencia artificial está absorbiendo capital que antes iba a bonos soberanos. Las grandes empresas tecnológicas emiten bonos con rendimientos del 6-8%, compitiendo directamente con la deuda pública. Esto reduce la demanda de bonos estatales y presiona al alza los rendimientos. Algunos analistas ven aquí una burbuja que podría estallar.
¿Qué significa para el ahorrador?
La subida de rendimientos implica que los bonos antiguos, comprados con rentabilidades más bajas, pierden valor en el mercado secundario. Quien tenga carteras de bonos ve cómo su ahorro se erosiona. La inflación, además, sigue comiendo poder adquisitivo. La solución que algunos gobiernos barajan es un impuesto sobre las ganancias no realizadas, algo que ya se ha planteado en algunos países.
Mientras tanto, las terrazas están a rebosar y el relato oficial insiste en que todo va bien. Pero los datos de los mercados de bonos cuentan otra historia. El bono español por debajo de Francia e Italia no es una buena noticia: es la señal de que alguien está comprando para sostener el mercado. Y cuando ese alguien se canse, el petardazo será mayor.