Cupones, plan amigo y tarjetas: el ahorro que no sale en la nómina
El descuento ya no se pide, se caza. Un código de 20 euros en All4prints, 10 euros menos en Amazon.de por una compra superior a 50, café gratis con la tarjeta IKEA Family o hasta 3 euros de descuento en Galp imprimiendo un cupón: el ahorro doméstico se ha convertido en una disciplina de recolección diaria. La mecánica es siempre la misma. Las marcas sueltan una promoción con fecha de caducidad, alguien la caza, la comparte y el resto corre a usarla antes de que se muera. Y casi todas mueren.
Códigos, tarjetas y planes amigo: el mapa del descuento
El inventario que circula es amplio y variopinto. All4prints aplica un 20% con el código B6N3U3QF por compras superiores a 60 euros hasta el 31 de agosto de 2015. Zalando descuenta 10 euros con ZLRTNGU7 por compras superiores a 50 euros hasta el 30 de junio de 2015, y repite con ZALANCLUB2 hasta el 31 de julio. Amazon.de rebaja 10 euros con UZ6X-T6VPEX-6SLH69 por compras superiores a 50 euros. Lentillasbaratas.es descuenta 5 euros con S5U4COMPARTOO y añade envío gratuito en el primer pedido, lo que suma 9,9 euros de ahorro real. iHerb regala hasta 10 euros en la primera compra. BitGold regala 0,05 gramos de oro por registrarse. La tarjeta IKEA Family ofrece café gratis. Y Galp descuenta hasta 3 euros imprimiendo cupón, acumulable al 3% que devuelve la tarjeta ING al pagar.
La Nevera Roja descontaba 5 euros en pedidos online hasta el 31 de agosto con el código vWHrq7E. Verti ofrece descuento en seguros. La ITV llega a rebajarse un 40%. Merkal aplica un 10% a familias numerosas o parados presentando la tarjeta del INEM. Women Secret regala un cheque de 6 euros por cumpleaños. Springfield soltó 8 euros de descuento por compras superiores a 50 euros con el código REGALO8. Carrefour.es liberó gastos de envío con GEVERANO2015.
El problema de este ecosistema es su vida media. Un cupón de Galp se usó el 2 de septiembre de 2015 y la promoción caducaba el 31 de agosto. El usuario que lo aprovechó reconoció que no se fijó en la fecha. Otro intentó imprimir un cupón de cerveza y el sistema le respondió que ya lo había solicitado, cuando no era cierto. La fecha de caducidad no es un detalle: es la línea que separa el ahorro del tiempo perdido.
El cashback y las apps: cobrar por el ticket
El siguiente escalón es el reembolso. BeRuby devuelve un porcentaje de cada compra online y tiene addon para algunos navegadores. Gelt funciona distinto: se fotografía el ticket y la app devuelve céntimos por productos concretos. Hay ofertas generales, como 10 céntimos por una barra de pan o 15 céntimos por patatas fritas de cualquier marca, y promociones específicas para productos de marca. El retorno es pequeño, pero acumulativo.
La contrapartida es la cesión de datos. Registrar el ticket implica entregar información de consumo, horarios y establecimientos. Hay quien lo ve como un intercambio razonable y quien lo considera una mina de datos personales que acaba en manos de terceros. La línea entre ahorrar y pagar con privacidad es difusa, y cada cual decide dónde la pone.
El plan amigo: 25 euros por abrir una cuenta
Las entidades financieras y las telecos han convertido la recomendación en un producto. Coinc ofrece 25 euros a cada parte si el nuevo cliente se registra con un código y mantiene un saldo de 10 euros hasta una fecha determinada. ING tiene su Plan Amigo con 50 euros de bonificación. Simyo también paga por el boca a boca. El patrón es idéntico: la entidad compra un cliente y reparte el coste entre el captado y el captador.
El cálculo del banco es sencillo. Adquirir un cliente por publicidad tradicional cuesta más que 50 euros, así que pagar esa cifra por una recomendación personal es negocio. Para el usuario, es dinero fácil si ya pensaba contratar el servicio. Para el que se registra solo por el premio, es una cuenta abierta que probablemente no usará y que engordará las métricas de captación de la entidad.
Muestras gratis, sorteos y concursos: el ahorro sin ticket
El otro frente es el de las muestras y los concursos. Hay páginas que llevan años publicando pruebas gratuitas de productos: leche Puleva Peques de un litro, natillas Creme Milka de Royal, segunda unidad gratis de El Pozo BienStar, descuentos de 30 céntimos en Font Vella Levité, muestras de Purina, cápsulas Skip doble acción para los 15.000 primeros solicitantes, cine gratis en CINESA o una pizza gratis en VIPS por compras superiores a 12 euros. También circulan cupones de yogures y cerveza que se imprimen y se aceptan en supermercados habituales sin problema.
El coste real de estas promociones es el tiempo. Rastrear, registrarse, imprimir, esperar el envío y a veces reclamar. La pregunta que cada uno debe hacerse es cuánto vale su hora. Si el ahorro por cupón es de 30 céntimos y la gestión lleva diez minutos, la rentabilidad es discutible. Si son 10 euros en un libro de fotos, la cosa cambia.
El truco del correo basura y la disciplina del cazador
Hay una técnica que se repite y que funciona: crear una dirección de correo electrónico exclusiva para boletines comerciales. Se usa solo para suscribirse a las tiendas donde se compra habitualmente. Justo antes de cerrar una compra, se busca en ese buzón. Casi siempre aparece un descuento vigente. En un caso concreto, esa búsqueda previa permitió recortar 10 euros en un libro de fotos.
El método tiene lógica. Las tiendas premian al suscriptor con códigos que no publican en abierto, y el correo basura se convierte en una hemeroteca de promociones. La disciplina consiste en no comprar sin consultar primero. El que lo interioriza deja de pagar el precio de escaparate.
El ahorro por cupón tiene techo. Los descuentos son pequeños, las promociones caducan y el tiempo invertido no siempre compensa. Pero la suma anual de códigos, cashback, planes amigo y muestras gratis puede superar el millar de euros en un hogar que compre online con regularidad, según un cálculo que circula en el hilo y que no está respaldado por datos. La previsión, con reservas, es que el sistema se profesionalice: menos cupones sueltos y más programas de fidelización integrados. Mientras llega, el que no busca, paga.