Ya se ha comentado por algún forero.
- Si dejas de remar, por poner un ejemplo, a los 45 años, lo normal es tener más de 20 años cotizados. A día de hoy tienes derecho a pensión mínima contributiva, posiblemente sin necesitar complementos a mínimos (sobretodo si sumamos los años del posible subsidio de +52 años).
- Eso, si te jubilas pasados los 40 pues al menos a los 52, y asumiendo que sigues dado de alta como demandante, pillas la ayuda de +430 euros. Eso sí, teniendo en cuenta el valor de tu dinero y la rentabilidad que saques de tus activos, no puedes superar los 6xx al mes. Es decir, tienes que vivir ese tiempo con 1000e máximo.
- Mucha gente tenemos pareja, o la tendremos a esa edad. Es mucho más barato, por lo general, vivir entre dos personas, y se reparten gastos, especialmente con vida frugal-lonchafina. Por lo tanto, e independientemente de lo que haga tu pareja, el gasto se seguirá repartiendo entre esas dos personas. Y a lo que voy, si por ejemplo dejas de trabajar y tu dedicación pasa a llevar las tareas del hogar, cocinar, reparar, etc....y con ello ahorras servicio doméstico, comida más sana y barata, etc pues razonable pensar que la otra persona tenga que aportar más dinero al fondo común, o directamente si estás casado sin separación de bienes pues se acepte dicha situación. Es lo que ha aceptado mi padre toda la vida con mi progenitora, y la de la mayor parte de mis conocidos. No se necesitan dos personas trabajando toda la vida para poder vivir decentemente.
- El dejar de trabajar lleva asociado unos ahorros considerables. Ahorro en transporte, comidas fuera de casa, café, ropa, necesidad de servicio doméstico como he dicho antes, más horas de las larvas en extraescolares o contratar canguros, etc. Ahora no estoy jubilado, pero me he montado unos horarios a medida y con flexibilidad total que me permiten experimentar gran parte de esos cambios comentados. Pues bien, el ahorro es considerable como digo, especialmente en trasporte y comidas fuera de casa entre diario. Es decir, reduces considerablemente tu gasto medio actual.
Yo adoraba a mi trabajo, hasta que me di cuenta de que me comía por completo la vida. Mi trabajo era por vocación, pero llega un momento en el que incluso así acabas quemado, lo odias, y te das cuenta que estás completamente absorbido y metido en la guano. Ese día me di cuenta que yo no iba a seguir hasta los 67 años haciendo el tolai.