España, ni ningún país debería tener empresas extranjeras en sectores clave sin control público.
Hay que exigir transparencia sobre quién está detrás de las empresas que operan en sectores estratégicos y sobre los contratos con ex agentes de servicios de inteligencia.
Este accidente es en gran parte responsabilidad del Gobierno. No han gestionado bien estas empresas públicas y el mantenimiento deja mucho que desear. También habría que revisar los vínculos de las empresas extranjeras con antiguos miembros de unidades militares de ciberguerra.
Conviene mirar con lupa la financiación y las conexiones de quienes controlan sectores empresariales estratégicos en los países donde operan.
El dueño del ACOM heredó una empresa familiar de construcción y de repente gestionaba todos los sistemas de intercepción de mensajes. Es decir, podía espiar a empresas españolas, políticos y ciudadanos.
Habría que investigar estos vínculos sin prejuicios.
Hay que exigir transparencia sobre quién está detrás de las empresas que operan en sectores estratégicos y sobre los contratos con ex agentes de servicios de inteligencia.
Este accidente es en gran parte responsabilidad del Gobierno. No han gestionado bien estas empresas públicas y el mantenimiento deja mucho que desear. También habría que revisar los vínculos de las empresas extranjeras con antiguos miembros de unidades militares de ciberguerra.
Conviene mirar con lupa la financiación y las conexiones de quienes controlan sectores empresariales estratégicos en los países donde operan.
El dueño del ACOM heredó una empresa familiar de construcción y de repente gestionaba todos los sistemas de intercepción de mensajes. Es decir, podía espiar a empresas españolas, políticos y ciudadanos.
Habría que investigar estos vínculos sin prejuicios.
