Por qué China y EE.UU. son más 'marxistas' que Cuba y Venezuela
Afirmar que China aplica un 70% de las ideas de Marx mientras que Cuba y Venezuela rozan el 0% suena a provocación, pero es el argumento que ha recorrido cierto análisis heterodoxo. Quien lo sostiene no se declara marxista, sino lector de Marx, y resume su lectura en puntos que chocan con el relato oficial: Marx sería anti-igualdad, pro-desigualdad, partidario de empeorar condiciones laborales si mejora la productividad, contrario a los bancos centrales —algo parecido al bitcoin—, favorable a la propiedad privada siempre que no haya plusvalía, y defensor de la baja carga fiscal.
La teoría del valor, en el punto de mira
La crítica más afilada apunta a la teoría del valor-trabajo. Se argumenta que el valor de un bien no está en el esfuerzo o coste de producción, sino en el cruce de oferta y demanda. El ejemplo es gráfico: alguien puede fabricar estatuas con excrementos, eso tiene un coste, pero si nadie las quiere, su valor de mercado es cero. En la práctica, el mercado, no el trabajo, fija el precio.
¿Quién aplicó realmente a Marx?
Según esta corriente, ni Marx mismo aplicó sus teorías. La URSS habría aplicado un 30%, Estados Unidos sin pretenderlo un 40%, y China el 70%. Cuba y Venezuela estarían al 0%. Quien discrepa señala que a China le fue bien cuando se alejó del marxismo, no cuando lo abrazó.
El marxismo sin Marx
Estas lecturas abren un interrogante: si las recetas de Marx —desigualdad productiva, empresas privadas sin impuestos, bitcoin— se parecen más al capitalismo real que al comunismo clásico, ¿qué queda de su pensamiento? El debate, lejos de cerrarse, muestra que el marxismo es un prisma con muchas caras, y cada país elige cuál mirar.