Del pánico al desinfectante a normalizar el retorno de la tuberculosis
¿Cómo se explica que en cinco años el mensaje oficial pasara de rociar las calles con lejía a pedir que nos acostumbremos a convivir con enfermedades que se daban por erradicadas? La pregunta no es retórica: en el punto de mira están el sarampión, la difteria, la tiña, la sarna y la tuberculosis.
La lista de enfermedades que vuelve
Distintos análisis señalan que estas cinco patologías, consideradas controladas o eliminadas en España, habrían reaparecido. Algunas voces apuntan a que llevan años reintroduciéndose, incluso con una vía tan poco glamurosa como las palomas que aterrizan en el aeropuerto de Barajas. La versión oficial, por ahora, no ha dado una explicación contundente.
¿Salud o control?
La interpretación más escéptica del giro discursivo va más allá: sostiene que la salud nunca fue el objetivo real. Primero se usó el miedo para imponer medidas extraordinarias; ahora se normaliza lo extraordinario porque cuestionarlo resultaría políticamente incómodo. El experimento cambia, pero el conejillo de Indias sería el mismo: el ciudadano.
También queda quien se encoge de hombros: «yo estoy bien». Y quien lamenta que la mayoría siga bajo control. Cinco años han bastado para cambiar lejía por resignación. El siguiente paso, según esta lógica, podría ser aplaudir la sarna como parte del paisaje.