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Sociedad:Desheredar' a los descendientes ya es tendencia entre los jubilados que quieren completar su pensión
Desheredar a los hijos: 1 de cada 3 mayores prioriza dejar la casa
Solo uno de cada tres propietarios españoles mayores de 55 años considera prioritario dejar su vivienda en herencia. Los otros dos no. El dato procede del V barómetro del Consumidor Senior, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación MAPFRE, y sirve para explicar por qué la expresión «desheredar a los hijos» ha dejado de sonar a excepción y se ha colado en la conversación corriente.
La cifra es un titular y también una trampa. Que dejar la casa en herencia no sea la prioridad no equivale a que el patrimonio vaya a acabar fundido en lotería y menús del día. Entre esos dos escenarios cabe casi todo, y ahí arranca el lío.
El catálogo financiero que peina los ahorros de los jubilados
Un participante avisa de que bancos y aseguradoras llevan años colocando productos para «completar» la jubilación: hipotecas inversas, rentas fijas garantizadas, lo que él llama deuda perpetua y seguros de decesos con mucha letra pequeña. El aviso que más se repite no es financiero, es de sentido común: sostiene que si el español medio maneja una cultura financiera floja, la generación que fue pasto de las preferentes y de las acciones de Bankia no está mejor preparada.
Según estos avisos, el sector lleva tiempo preparando el terreno: se trata de una generación con mucho ladrillo en propiedad y, a su juicio, con poca formación financiera. Los productos existen, se venden bien y rara vez se explican enteros. De ahí nace la recomendación más repetida: seguir de cerca a los mayores y revisar cualquier papel antes de firmarlo. El riesgo real no es que un jubilado decida gastar su dinero, sino que alguien lo haga por él.
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¿Quién paga la residencia cuando ya no queda patrimonio?
Aquí el relato se parte. Una parte de los análisis sostiene que muchos mayores no están solos porque no quieran, sino porque sus hijos trabajan, tienen facturas y no pueden ejercer de cuidadores veinticuatro horas al día. Si el patrimonio se consume en una residencia o en atención domiciliaria, el argumento es que se está pagando un servicio, no un capricho.
La otra mitad responde que esa cuenta no desaparece, solo cambia de titular. Los cuidados de día subvencionados, el llamado Programa Individual de Atención y buena parte de la red de dependencia se financian con impuestos y deuda. Es decir, también con cargo a los hijos, aunque la factura llegue por otra vía.
El caso más incómodo es el que se ve todos los días: una madre con un grado de dependencia que exige compañía prácticamente las veinticuatro horas. Quien tiene hijos y facturas por pagar no puede dejar su trabajo para ejercer de cuidador, y la residencia, cuando hay plaza, se lleva por delante la pensión y lo que quede de patrimonio.
Heredar también cuesta: primero se paga, después se recibe
Hay un detalle que desmonta la idea de que heredar es siempre un chollo. Antes de que el heredero vea un euro, Hacienda, el impuesto de sucesiones y las plusvalías municipales pasan por caja, y la tramitación no arranca hasta que se liquida. Hay relatos de personas que se prometían felices por el caserío de una tía abuela —un potosí en catastro, invendible en la realidad— y acabaron con un marrón fiscal entre las manos.
Conviene separar dos cosas que el titular mezcla: gastar el patrimonio en uno mismo y arruinar al heredero no son la misma decisión. A veces, sencillamente, no hay nada que heredar porque nunca hubo gran cosa.
Gipuzkoa: sin descendencia, sin pareja y a residencia a los 85
Los números ayudan a bajar el tono. En Gipuzkoa, 40.252 personas de más de 55 años (el 13,6%) no tienen descendencia, 80.870 (el 27,4%) no tienen pareja y 11.956 con pareja no conviven con ella. En 2024, la edad media de ingreso en una residencia foral fue de 85,2 años y la de baja, casi siempre por fallecimiento, de 88,2.
Son tres años de estancia media. Se cruzan con otra cifra: 60.000 familias vascas declaran problemas para atender a sus mayores. Con ese punto de partida, plantear el asunto como una pelea entre egoístas y aprovechados se queda corto.
La familia como terreno de disputa
El fondo no es contable, es cultural. Un bloque defiende que el patrimonio se ganó, se disfruta y no se debe a nadie; en el extremo opuesto se sostiene que traer hijos al mundo obliga a dejarles algo más que una hipoteca sobre un mundo peor. En medio queda la cita de Octavio Paz según la cual la familia es un criadero de alacranes.
En algunos tramos el asunto ha derivado hacia el terreno demográfico y migratorio, con argumentos que no vienen respaldados por ningún dato en lo que se discute. Y asoma una sospecha fea: la de que algunos herederos renuncian a la herencia para librarse también del cuidado del mayor. La respuesta suele ser la misma: cada familia es un mundo y generalizar es gratis.
Queda lo que ninguna tabla resuelve: si a los 85 años la pensión no cubre la residencia y el patrimonio ya no está, la factura acabará en algún sitio. Ningún número de esta polémica dice en cuál.
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Cada uno gasta lo que ha ganado40%
Hay deber moral con los hijos35%
El fallo es del sistema y los bancos25%
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