El estancamiento salarial en España: treinta años perdidos junto a Italia
España e Italia son los únicos países europeos donde los salarios reales no han crecido en tres décadas. El dato, sin matices, apunta a un fracaso estructural que arranca con la entrada en el euro. Entre 1998 y 2006, el crecimiento salarial español se hundió hasta niveles mexicanos, según las cifras que circulan. La burbuja del ladrillo y las "políticas de convergencia" del gobierno de Aznar --como algunos recuerdan con ironía-- explican parte del desaguisado. Pero el problema no termina ahí.
Los sueldos brutos en dólares constantes apenas han variado, y lo poco que han subido se lo ha comido la presión fiscal: el IRPF no se adapta al IPC, de modo que cada subida nominal supone más carga. Algunos señalan que el "sanchismo" ha empezado a revertir la tendencia, mientras que la Italia de Meloni sigue en caída. Otros apuntan a los sindicatos, que solo protestan cuando gobierna el PP, y a la sangría de las autonomías.
El lastre de la fiscalidad y la vivienda
El análisis de los salarios brutos es engañoso. Con una inflación que reduce el poder adquisitivo y un IRPF sin actualización de tramos, el sueldo neto real lleva décadas perdiendo comba. A esto se suma el coste de la vivienda, que en los años de ladrillo desvió cualquier mejora salarial hacia el pago de hipotecas.
Dos modelos enfrentados
La discusión se polariza entre quienes defienden que el actual gobierno socialista está sacando a España del pozo salarial --en contraste con la Italia conservadora-- y quienes consideran que el estancamiento es fruto de décadas de malas políticas, sin importar el color. El único consenso: la recuperación, si existe, es tan lenta que apenas se nota.
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