La profecía del 29 de marzo: ¿destrucción de Manhattan o nueva fecha fallida?
Un cálculo bíblico sitúa la destrucción de Manhattan el próximo 29 de marzo, domingo de Ramos. La predicción, basada en la profecía de las 69 semanas de Daniel, ha provocado un intenso debate en círculos apocalípticos. Pero las fechas proféticas tienen un historial de fracasos que invita al escepticismo. Mientras tanto, la fecha ya se ha desplazado al 5 de abril según interpretaciones alternativas. ¿Qué hay detrás de esta nueva advertencia?
La matemática del Apocalipsis
La profecía se remonta al libro de Daniel, capítulo 9, donde se habla de 70 semanas determinadas sobre el pueblo de Israel. Según la interpretación estándar de los futuristas protestantes, 69 de esas semanas —equivalentes a 483 años proféticos (un día por año)— comenzaron con el decreto de Artajerjes en el 457 a.C. y culminaron con el bautismo de Jesús. A partir de ahí, quedaría una semana (7 años) de tribulación final. Sumando los 2.000 años de la era cristiana, se llegaría al año 2026. La fecha concreta del 29 de marzo de 2026 corresponde al domingo de Ramos, día en que según algunos estudiosos comenzaría la tribulación. Sin embargo, otros cálculos sitúan ese momento en el 5 de abril, coincidiendo con la resurrección de Cristo según el calendario juliano. El propio autor de la predicción ha ido ajustando la fecha a medida que surgían nuevas interpretaciones.
Un historial de profecías fallidas
El mismo usuario lleva desde 2011 publicando predicciones similares, con tan solo 34 mensajes en total, todos centrados en la destrucción de Nueva York o eventos apocalípticos. Cada fecha ha pasado sin novedad. Esto alimenta el escepticismo generalizado: la historia está llena de profecías concretas que no se cumplieron, desde los testigos de Jehová hasta el fin del mundo maya. En este hilo, las respuestas oscilan entre la burla y la advertencia de que se trata de una distracción frente a problemas reales como la inflación o la guerra. Otros, en cambio, señalan profecías antiguas, como las supuestas visiones de Nueva York destruida en primavera, que coincidirían con el periodo indicado.
Llegado el 29 de marzo, Manhattan seguirá en pie, como ha ocurrido con cada una de las fechas señaladas. La pregunta no es si la ciudad será destruida, sino por qué estas profecías encuentran audiencia una y otra vez. La respuesta quizá esté en nuestra necesidad de ordenar el caos del presente con narrativas simples. O, como diría un escéptico, en que la realidad siempre supera a la ficción, pero nunca a la imaginación profética.
Debates relacionados en el foro