Detenido en Cartagena el fugitivo de Chicago que llevaba 43 años en España
La paradoja es de manual: un hombre que pasó más de cuatro décadas huyendo de la justicia estadounidense había conseguido exactamente lo que se supone que un prófugo no debe conseguir: empadronarse, trabajar, casarse y criar a tres hijos en Cartagena. La policía lo detuvo en 2026, 43 años después del homicidio por el que le reclama Chicago. La noticia, adelantada por La Verdad, ha reabierto una pregunta incómoda: ¿cuántos como él llevan décadas viviendo en España sin que a nadie se le ocurra tirar del hilo?
1983: un crimen, una fuga y una vida nueva
Los hechos que se le imputan se remontan a 1983, cuando, según la acusación, mató a su compañera de piso en Chicago. En esa época no existían bases de datos de ADN masivas ni cooperación policial en tiempo real, así que cruzar a México o Canadá, cambiar de identidad y desaparecer era un plan razonable. Lo que ya no tiene explicación tan fácil es lo que vino después.
1996: el FBI le localiza y no detiene nada
En 1996 el FBI le localizó. Y ahí empieza el misterio administrativo: el fugado no compareció y volvió a esfumarse. No consta que se activara una orden de detención internacional eficaz ni que se pusiera en marcha una búsqueda activa. Pasó más de un cuarto de siglo plantado en España, con padrón, trabajo y tres hijos. En el lenguaje llano, la burocracia española funcionó como un colador: si no robas en la frutería ni das guerra, nadie tira del hilo.
La extradición choca con la prescripción
El caso abre ahora un pulso jurídico. En España, un homicidio prescribe a los 15 años, o a los 25 si concurre alevosía. El delito cometido en Chicago en 1983 cumplió hace mucho cualquiera de los dos plazos. La pregunta es si el tratado de extradición entre España y EE.UU. tiene en cuenta la prescripción del país de destino o solo la del país reclamante. Hay quien sostiene que, con un buen abogado, el detenido puede alargar el proceso años y acabar en prisión domiciliaria por edad. Mientras tanto, la justicia estadounidense mantiene un principio que aquí parece de otro planeta: el asesinato no prescribe.
El factor nacionalidad y el precedente del capo ruso
Otro frente es la nacionalidad. España no obliga a renunciar a la nacionalidad estadounidense para obtener la española, así que el detenido podría conservar la doble condición, complicando la entrega. No es un temor teórico: en 2008 fue detenido el mafioso ruso Serguéi Mijáilov, alias «Mikhas», miembro destacado de la organización Solntsevskaya. Nacionalizado durante el gobierno de Zapatero, su extradición a Rusia nunca llegó a materializarse. El precedente planea sobre este caso.
Queda por ver si la justicia española aplica el mismo rasero que la estadounidense o si la prescripción se convierte en un salvoconducto. Mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: si este hombre pudo vivir 43 años a la vista de todos, ¿cuántos expedientes de búsqueda duermen en los cajones?