Así es la izquierda, sobre todo la actual. Por la mañana te dice que dimitir es de fistros y que lo mejor que puede hacer es quedarse para "arreglar" la situación. Y por la noche, de repente, le da un ataque de dignidad y suelta que dimite porque no es admisible que un ministro siga en el cargo después de dos accidentes y 115 perecid en 10 meses. Y hasta se permite ponerle dramatismo al asunto y casi echarse a llorar, como si él fuera otra víctima más.
Yo creo que Perro le habrá estado buscando acomodo en alguna gran empresa como "consultor" y cuando lo ha conseguido, le ha dado vía libre para que se largue.