La cruzada del felpudo: así se defiende el vello natural
La cruzada púbica ha llegado a internet para quedarse. Un personaje autodenominado “Felpudero” ha proclamado una guerra santa contra la depilación total, y sus seguidores no cejan en su empeño. Aunque pueda parecer una broma, el movimiento refleja una corriente de nostalgia por una estética que muchos consideran perdida.
El origen de la cruzada
El autoproclamado “Felpudero” se presenta como “el enviado de Dios para combatir el felpucausto” y no duda en usar un lenguaje paródico de tintes mesiánicos, llegando a autodenominarse “Der Felpührer” y a lanzar un “Sieg Hair” que mezcla el saludo nazi con la palabra “hair”. Su mensaje es claro: el vello púbico natural, el “felpudo”, es una obra celestial que debe ser defendida frente a la tiranía de la depilación total. En su cruzada, no faltan los llamamientos a la lucha, aunque el tono general es más humorístico que violento.
La nostalgia de los 70 y 80
Entre los seguidores de esta corriente, la nostalgia por décadas pasadas es un elemento clave. Se evocan los “calendarios de taller mecánico de los 80” como el epítome de la estética del vello natural, mientras se recuerda que “los años 70” eran la época dorada. No falta la referencia a Blade Runner, con la cita “como lágrimas en la lluvia”, para expresar la melancolía de una estética que se desvanece. La imagen de la mujer peluda, asociada a los calendarios de talleres, se reivindica como un ideal perdido.
La batalla contra la depilación total
La cruzada no solo defiende el vello, sino que ataca a la depilación total. En el argot del movimiento, se utilizan términos despectivos para referirse a las mujeres que se depilan por completo, y se critica a las que pueblan la escena actual por su supuesta falta de naturalidad. Sin embargo, también hay quien matiza que “todos los felpudos son hermosos” y que no tienen nada de políticos, sino de celestiales. La discusión alcanza incluso a la política, con la mención de “anarco-felpudos” de dudosa belleza e higiene, lo que sugiere que el movimiento también tiene su vertiente crítica con la sociedad contemporánea.
Si la tendencia continúa, quizás veamos un retorno del vello natural en la estética femenina. Pero la industria de la depilación, con sus millones en ingresos, no se rendirá fácilmente. La cruzada, por ahora, sigue viva en los rincones de internet.