cuando yo montaba en metro, los vagones de la línea cinco todavía tenían el departamento del revisor junto a la puerta... así que cuidado con las suposiciones que hacéis...
y en la línea seis, camino del trabajo, me montaba en legazpi, colocaba mi viejo attaché de cuero contra el pecho, lo soltaba de ambas manos, y por la presión con otros pasajeros no se caía hasta que lo volvía a coger en diego de león... no te estoy exagerando...
me río yo de los trenes hindús donde van hasta en el techo... aparte del calor que hacía en aquella línea... y por aquél entonces los tíos TRABAJÁBAMOS DE TRAJE, no lo olvides...
el transporte público era y es una mala experiencia, y lo ha sido toda la vida...