Letonia obliga a los hombres a 11 meses de mili y les paga la mitad que a las mujeres voluntarias
Que las feministas adviertan de que las mujeres son las discriminadas no cuadra con los datos que llegan desde Letonia. El país báltico ha reintroducido el servicio militar obligatorio para hombres, con una duración de 11 meses y un salario de 300 euros al mes. Las mujeres pueden alistarse de forma voluntaria y, si lo hacen, cobran 600 euros mensuales. El doble por el mismo trabajo, pero sin la obligación de ir. Una paradoja que huele a doble rasero.
Reclutamiento forzoso para ellos, voluntario para ellas
El sistema letón prioriza los voluntarios. Para cubrir un cupo anual de 1.500 plazas, el Estado acepta primero a quienes se presentan voluntarios. Si no se alcanza el número, se recurre a un sorteo entre los hombres en edad militar. En la última hornada, hubo 1.500 voluntarios, pero un tercio fue rechazado en el reconocimiento médico, lo que obligó a sortear 400 plazas adicionales. Las mujeres, en cambio, solo pueden acceder como voluntarias. De las 1.500 plazas cubiertas, apenas 46 fueron mujeres que se ofrecieron voluntarias. El resto, 1.454 hombres, entre voluntarios y sorteados.
El sueldo: 300 euros para el obligado, 600 para la voluntaria
La diferencia salarial es el punto más polémico. A los reclutas obligados (hombres) se les pagan 300 euros al mes. A los voluntarios —que son tanto hombres como mujeres, pero mayoritariamente hombres— se les abonan 600 euros. Dado que las mujeres solo pueden entrar como voluntarias, todas ellas cobran el sueldo alto. Los hombres que son sorteados se quedan con la mitad. La lógica oficial es incentivar el voluntariado, pero el resultado es que el Estado paga el doble a quienes eligen ir que a quienes son forzados, y como las mujeres nunca son forzadas, la brecha es total.
De hecho, en el último año los voluntarios se duplicaron: los hombres han aprendido que si se presentan voluntarios cobran 600 euros, mientras que si esperan al sorteo se quedan en 300. Una estrategia de supervivencia económica que no soluciona la discriminación de fondo.
El ejército profesional, otro espejismo igualitario
Quienes defienden el sistema argumentan que las mujeres tienen abierta la opción de la carrera militar profesional, donde el sueldo es superior y no hay brecha. De hecho, el 20% de los soldados profesionales en Letonia son mujeres. Pero que haya voluntarias en la mili obligatoria con sueldo de 600 euros —cuando podrían optar directamente a un contrato profesional— es visto por algunos analistas como un síntoma de que algo no encaja en el relato oficial de la igualdad.
A 2 días del debate, la pregunta flota: ¿cómo se justifica que el Estado te obligue a defender tu país y encima te pague la mitad que a quien lo hace por gusto? La respuesta oficial, de momento, es el silencio administrativo.
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