El reventón térmico que no llegó: 28 grados y brisa
¿Dónde está el reventón térmico que durante una semana nos anunciaron como apocalíptico? Mientras los titulares hablaban de 45 grados por la noche y un Mad Max climático, en la costa el termómetro marcaba 28 con una brisa que muchos calificaron de "ideal". La realidad se impuso al relato.
Los datos del desajuste
En Córdoba se alcanzaron 34 grados, con una máxima prevista de 38. Lejos de los 45 prometidos. En la Costa Brava, 28 grados pero con un 70% de humedad que elevó la sensación térmica a 33, y una mínima nocturna de 26. Nada que ver con el infierno anunciado. El contraste entre la predicción y lo vivido alimentó el escepticismo.
La credibilidad en entredicho
La agencia meteorológica, la AEMET, se llevó la peor parte. Las acusaciones de "chiringuito de inútiles subvencionados" y "funciratas enchufados" circularon con fuerza. La pregunta no es si hizo calor –que en muchas zonas sí, aunque a destiempo– sino si el alarmismo sistemático termina por quemar la única herramienta que debería ser fiable: la previsión. Cuando se cambia la definición de "reventón térmico" a "eyaculación calorífica" con guasa, algo falla en la comunicación.
El verano seguirá dando días de calor real, pero la brecha entre el aviso y la experiencia se ha hecho tan ancha que muchos ya no se fían. Quizá el próximo aviso de ola de calor lo reciban con el mismo encogimiento de hombros que un parte meteorológico cualquiera. Ironías de un clima que no siempre sigue el guion.