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Dice que el juez condenó a la administración a pagarle una boda...
Este debe ser un caso de mandar al matadero a los inspectores directamente.
en el momento que entraran en un establecimiento y vieran que son etnianos, se volverían hacia atrás sin volver la espalda y haciendo rerverenciasPagaría por ver a unos inspectores haciendo eso en una boda etniana.
Personalmente,me parece la España de siempre.España está dando sus últimos coletazos
Ya te digo que eso tiene toda la pinta de un ajuste de cuentas personal.Si llega a ser la mía los inspectores hubiesen entrado al matadero ellos solitos
Se llama extorsión. Toque de atención a todas las empresas de catering para que no se las recuerde por recibir visitas inesperadas en las bodas que sirven.No le veo el sentido, si la deuda es de una empresa a qué van a molestar en la boda de unos clientes. Y supongo que los funcivagos seguirán con su plaza en propiedad ¿no?
Yo los saco a patadas, literalmente, y que salga el sol por Antequera. August las justas.
Es el cuerpo funcionarial más raro del planeta, en el resto del mundo estos señores ganan muy poco pero en España los han elevado y convertido en terroristas a la caza del variable, que es ilegal en el resto del mundo.
Es El ÚNICO trabajo en el que en USA se cobra menos que aquí.
Tienen aviones, helicópteros y barcos. Y se prestan a cualquier cosa, se les usó por ejemplo para organizar la detención de Rodrigo Rato porque otros no se prestaban a la escenita con hora y fotógrafos pactados.Ojo con el cuerpo funcionarial "raro": en España solo hay tres entidades con permiso para tener cuerpo armado: el ejército, el batiburrillo de policías nacionales, autonómicas y locales... y Hacienda.
Hacienda tiene cuerpo armado (vigilancia aduanera) y no deja de llamar la atención que precisamente los funcionarios más perversos que hay, los que pueden hacer cosas que nadie más puede hacer en cuestión de respeto por la intimidad y el secreto profesional o comercial de sus víctimas, sean los que puedan disponer de una guardia de corps para sus lúbricas fantasías.