Cuánto pesa una onza de plata: 31,1 gramos y unas décimas de más
Una onza de plata contiene 31,10348 gramos de plata pura. Esa es la cifra exacta. El problema es que casi ninguna moneda de
inversión pesa justo eso: pesa un poco más. Y ahí arranca el desconcierto de quien compra sus primeras onzas, las pone en una báscula digital de dos decimales y ve oscilar la aguja entre 31,30 y 31,64 gramos. ¿Falsificación o física normal de una acuñación masiva? Casi siempre lo segundo.
Cuántos gramos tiene una onza de plata y qué mide en realidad la báscula
La onza troy equivale a
31,10348 gramos, y esa es la cantidad de plata fina, de ley 999, que garantizan las cecas. El peso total de la pieza es otra cosa: incluye el relieve, el canto y los mínimos ajustes de aleación que arrastra cualquier tirada industrial. Una casa de moneda puede comprometerse a que cada unidad contenga al menos 31,1 gramos de plata pura aunque su peso bruto baile unas décimas. La distinción parece un tecnicismo hasta que se tiene la moneda en la mano y la báscula no cuadra con lo que uno imaginaba.
El peso real de cada moneda: Koala, Kookaburra y Philharmonic
Las diferencias entre modelos son perfectamente medibles y están documentadas por sus fabricantes:
- Philharmonic (Austrian Mint): 31,30 g de peso, 999 de pureza, 37 mm de diámetro y 3,2 mm de grosor.
- Koala (Australian Mint): 31,30 g, 999 de pureza y 40,5 mm de diámetro.
- Kookaburra (Australian Mint): 31,64 g, casi medio gramo por encima del contenido fino, con 40,6 mm de diámetro.
Las tres declaran los mismos 31,10348 gramos de plata. Lo que cambia es el metal que acompaña al diseño. Hay quien sostiene, además, que las onzas recién acuñadas tienden a pesar unas décimas de más, y que una pieza nueva que baje del contenido fino obliga a revisar la báscula antes de dudar de la moneda.
Por qué el grosor de la Kookaburra no cuadra con el oficial
Aquí el desajuste es mayor. Las especificaciones de la ceca australiana hablan de un grosor
máximo de 4,00 mm y un diámetro máximo de 40,60 mm. Medida con pie de rey, la realidad es otra: 3,00 mm de grosor en todas las piezas comprobadas, desde las de 1990 hasta las de 2011, con el diámetro clavado. Lo mismo ocurre con las Koalas, que comparten dimensiones declaradas y se quedan también en 3,00 mm. En casos como el de unas Koalas de 2009 adquiridas a un vendedor alemán, las mediciones dieron
40,45 mm de diámetro y 2,85 mm de grosor, con pesos de 31 y pico gramos.
El matiz que desatasca la contradicción: la ceca publica máximos, no medidas exactas. No es el certificado al uso de una fábrica de moneda nacional, donde se detallan diámetro y grosor al milímetro. Eso explica la perplejidad, no la resuelve del todo.
Cómo comprobar la báscula y cuándo sospechar de verdad
Una balanza de 0 a 50 gramos con dos decimales y calibrada con un peso patrón de farmacia puede seguir dando lecturas distintas según la pieza. Exactitud, precisión, sensibilidad y reproducibilidad son cuatro cosas diferentes, y una báscula doméstica suele fallar en alguna. El control razonable combina
peso, dimensiones y magnetismo. Como referencia de terreno: por encima de unos 32 gramos o por debajo de 30,5 gramos conviene activar las alarmas.
Hay experiencia acumulada con las Maple Leaf canadienses, donde dos columnas de 25 monedas del mismo tubo presentaban alturas distintas, casi una moneda de diferencia. La respuesta oficial fue que las piezas pueden variar de tamaño pero que cada una contiene al menos 31,1 gramos de plata pura.
Con esos márgenes, lo previsible es seguir encontrando décimas arriba y milímetros abajo. Si tras recalibrar la báscula una onza sigue por debajo de 30,5 gramos, entonces sí toca preocuparse.