La nostalgia del Pryca: cuando los precios eran en pesetas
La cadena de hipermercados Pryca desapareció hace dos décadas, pero su recuerdo resurge en cada debate sobre el coste de la vida. En una discusión reciente, varios participantes evocan los precios bajos, el jamón serrano de las compras navideñas y aquellos 20 céntimos que parecían eternos. Lo que late detrás de esa melancolía no es solo un capricho generacional: es la constatación de que la clase media ha perdido poder adquisitivo.
El espejismo de la calidad perdida
Se argumenta que los nuevos centros comerciales no ofrecen la misma calidad que Pryca, y que la inflación ha hecho imposible replicar aquella cesta de la compra. La queja no es menor: mientras el IPC se dispara, los salarios no acompañan. El comentario de que «el siglo XXI es una basura» resume una sensación compartida por muchos españoles que ven cómo su nivel de vida se resiente.
La trampa de la juventud
Pero toda nostalgia tiene un poso tramposo. Un participante acierta al señalar que lo que realmente se echa de menos es la juventud, no la tienda. La peseta, el pavo vivo en la Plaza Mayor o el Simago son solo símbolos de un tiempo en que el dinero rendía más. Hoy, el mismo salario no da para lo mismo, y el recuerdo de Pryca es el síntoma de una clase media que se siente empobrecida.
La cuestión no es si Pryca era mejor, sino por qué aquella economía de 20 céntimos hoy parece un paraíso perdido. Y esa respuesta duele.
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