Milei prometió dolarizar y emisión cero: los datos dicen otra cosa
Más de un año y medio después de llegar a la Casa Rosada, el balance que se desprende del material publicado no se parece en casi nada al programa con el que Javier Milei ganó las elecciones. La dolarización nunca llegó, el Banco Central sigue en pie y el peso continúa siendo la moneda de curso legal, sostenido con intervención diaria y un tipo de cambio atrasado que convierte a Argentina, según el texto, en el país más caro de América Latina. La promesa estrella de campaña —cerrar el Banco Central y eliminar el peso— se quedó en el discurso.
El artículo que originó la discusión, firmado por los libertarios Antonella Marty, Roberto Cachanosky y José Benegas, sostiene que Milei no representa un cambio real sino la repetición de fórmulas fracasadas disfrazadas de liberalismo. La acusación central no es que no haya ajustado, sino que ajustó donde dijo que no lo haría:
el 82,5% del recorte se concentró en obra pública, jubilaciones y educación, mientras la llamada casta política salió prácticamente indemne. La consigna de que el ajuste lo pagaría la casta queda, con los números sobre la mesa, como una trola de campaña.
¿Qué pasó con la promesa de emisión cero?
El 13 de julio de 2024, Milei prometió congelar la base monetaria a partir del día 15. Los datos que maneja el material apuntan a lo contrario:
la base monetaria creció un 322% desde que asumió y el efectivo en manos del público un 280%. Tras el anuncio de emisión cero, el agregado habría aumentado otro 102%. La defensa técnica que circula en el debate sostiene que ese crecimiento responde a efectos contables del banco central para impedir una hiperinflación, y que ese dinero no habría llegado a circular realmente. Es una explicación plausible en la teoría, pero el artículo la enmarca dentro de lo que llama autoritarismo monetario disfrazado de liberalismo.
El préstamo chino que contradice el discurso
En campaña, Milei dijo que no mantendría relaciones con ningún país comunista y nombró expresamente a China. Una de sus primeras decisiones de gobierno fue negociar con Pekín un préstamo por
18.000 millones de dólares. En el debate se matiza que no se trataría de deuda nueva sino de una prórroga del swap, porque no había dinero para devolverlo. El matiz importa, pero no borra la contradicción: el país que iba a ser ignorado terminó siendo el que sostiene parte del tinglado financiero.
Deuda pública y el informe de JP Morgan
La deuda pública aumentó en
4.336 millones de dólares solo en junio de 2025, hasta acumular 465.355 millones, según las cifras que se citan. La respuesta oficialista es que existe superávit fiscal y que el endeudamiento solo refinancia los muertos financieros heredados del peronismo, con el riesgo país bajando de 2.700 a 700 puntos. El argumento tiene un problema: un superávit primario no impide que el stock de deuda crezca cuando los intereses se capitalizan. El informe de JP Morgan habría caído como un jarro de agua fría en el Gobierno, aunque el material no detalla sus conclusiones.
El caso de los audios y la sombra de Karina Milei
El foco del debate se desplazó en las últimas respuestas hacia un asunto distinto: la filtración de unos audios sobre presuntas coimas del 8% en el área de discapacitados, que comprometerían a Karina Milei y a los hermanos Menen. La justicia habría incautado el teléfono del responsable del área y decomisado varios sobres con 200.000 dólares. Todo esto se encuentra en fase de investigación y ninguna de las personas mencionadas ha sido condenada. La destitución del responsable del departamento se produjo tras la difusión de las grabaciones.
La pobreza y los salarios: dos relatos que no encajan
Aquí el desacuerdo es total. Unicef habría reconocido que la gestión de Milei sacó de la pobreza a 1,7 millones de niños, y varios participantes sostienen que los salarios reales se han recompuesto y que la pobreza ha caído casi 20 puntos desde el máximo. En el lado opuesto se recuerda que el peso pasó de 400 a 1.400 por dólar desde octubre de 2023 y que un café con leche en Buenos Aires cuesta hoy cuatro dólares con salarios prácticamente idénticos. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez: la inflación mensual bajó del 25% al 1,7%, pero el nivel de precios acumulado sigue pesando sobre el bolsillo.
Queda el dato que descoloca. La reducción de ministerios, el gran titular que dio la vuelta al mundo, tuvo un impacto en el gasto del
0,00142% del PIB. Nueve ministerios grandes sustituyeron a dieciocho pequeños. El show para la tribuna funcionó; el ahorro, no.