17 de septiembre de 2026: la cuenta atrás de un «caos» económico
Hay una fecha que los análisis más inquietos llevan marcada en rojo: el 17 de septiembre de 2026. Seis años, seis meses y seis días después del coronavirus, según el calendario de los más supersticiosos, y coincide además con el día oficial de Melilla. La confluencia no es casual, dicen algunos, que ya se preparan para un escenario de tensión aguda.
El calendario profético y la tensión en la frontera
Mientras en Ceuta se extiende un clima casi de estado de sitio, según los reportes que circulan, Melilla permanece extrañamente tranquila. Hay quien especula con que Marruecos aproveche la distracción para mover ficha en el Mediterráneo. No hay confirmación oficial, pero el runrún se extiende entre los que vigilan la frontera de cerca.
Lo curioso es la reacción en algunos ámbitos: cancelar agendas en septiembre y posponerlo todo a octubre se ha convertido en un ejercicio de prudencia para los más precavidos. Otros conceden 72 horas de margen a la fecha, como si el caos, de llegar, fuese puntual y quirúrgico.
Entre la ironía y la alerta
La mezcla de una fecha con carga simbólica, tensiones geopolíticas reales y una dosis de numerología apocalíptica alimenta un estado de opinión que no tiene traducción directa en los mercados, pero que refleja un nerviosismo latente. Con una parte del mercado esperando a que dé la hora y la otra tomándose el pronóstico a broma, lo único seguro es que el 17 de septiembre está ya en el calendario de muchos.
Quizá sea solo ruido. Pero en los mercados, cuando una fecha redonda coincide con una crisis fronteriza de fondo, conviene al menos no reírse demasiado pronto. La historia no respalda el apocalipsis; sí la volatilidad. La profecía tiene fecha. Veremos si tiene efecto.