Bitcoin supera los 61.000 dólares y el debate sobre el oro sigue abierto
El bitcoin ha superado los 61.000 dólares y algunos participantes en el debate afirman que los flujos de
inversión están saliendo de los ETF de oro para entrar en los de bitcoin. La discusión sobre si el metal precioso será destronado como reserva de valor se ha reavivado con fuerza. Hay quien sostiene que se trata de una migración de capital sostenida desde el oro hacia el bitcoin, un fenómeno que algunos consideran estructural y otros, simplemente, una burbuja especulativa más.
El detonante fue el dato de inflación del martes. Los índices se recuperaron con rapidez y el S&P 500 recuperó los 5.000 puntos que había perdido. El bitcoin aguantó el tipo con el dato y el miércoles rompió al alza hasta los 52.000 dólares, una zona que algunos consideraban clave para el corto plazo. Desde entonces, el precio no ha dejado de escalar hasta los 61.000 dólares.
El flujo de capital que sale del oro y entra en bitcoin
La tesis central que defienden algunos es que el bitcoin está comiéndole terreno al oro como reserva de valor. Según estos participantes, los datos de flujos de los ETF muestran una salida sostenida de dinero de los fondos de oro y una entrada equivalente en los de bitcoin. Es un movimiento que algunos califican de drenaje y que otros ven como una simple rotación táctica dentro de la misma estrategia de cobertura contra la inflación.
Hay quien sostiene que el oro y el bitcoin no son enemigos, sino complementarios. La recomendación de tener exposición a ambos activos es frecuente entre quienes defienden que el bitcoin es un activo real, escaso y transferible, mientras que el oro sigue siendo el refugio milenario aceptado por todas las culturas. La disputa no es tanto cuál es mejor, sino cuál pesa más en una cartera diversificada.
El argumento más repetido a favor del bitcoin es su capacidad para resolver el problema del doble gasto sin necesidad de un intermediario central. La prueba de trabajo permite tener un activo escaso en el mundo digital, algo que el oro no puede ofrecer. Quien no entiende esto, dicen, no ha estudiado lo suficiente. La respuesta de los escépticos es siempre la misma: el bitcoin no tiene valor intrínseco y su precio depende exclusivamente de lo que otro esté dispuesto a pagar.
¿Es el bitcoin un activo real o una burbuja especulativa?
La discusión sobre la naturaleza del bitcoin es el eje del desacuerdo. Para unos, es un activo real, no la deuda de nadie, y mucha gente ignorante piensa que no vale nada. Para otros, es un juego especulativo basado en el funcionamiento de una estafa piramidal, donde el valor depende exclusivamente de lo que la gente pague por él. La comparación con vender piedras de un río y que la gente se las compre a precio creciente es recurrente.
El jefe de pagos del BCE ha alertado sobre el futuro colapso del castillo de naipes que, según él, es el bitcoin. Es un argumento de autoridad que los defensores del bitcoin despachan con rapidez: hay quien afirma que el tiempo de vida promedio de una moneda fiat históricamente ha estado en 27 años, y el bitcoin ya lleva más de la mitad de ese tiempo funcionando. ¿Cuánto tiempo más necesitan los escépticos para asumir que están equivocados?
La respuesta de los críticos es que el bitcoin solo puede existir en un mundo podrido como el actual. Si las criptomonedas existen, dicen, es porque vivimos en un sistema donde la corrupción y la locura se han hecho dueñas de todo. Es una postura que no se apoya en datos, sino en una visión moral del sistema financiero.
La transferibilidad como ventaja competitiva frente al oro
Una de las ventajas que más se repiten es la facilidad para transportar y esconder bitcoin frente al oro. Esconder 50 dólares en 12 palabras memorizadas es más sencillo que esconder oro físico, que se detecta con un detector de metales. La memorización de una frase semilla permite transportar una fortuna en la memoria, algo imposible con el metal.
El argumento de la transferibilidad se extiende a situaciones extremas. Hay quien sostiene que los soldados en conflictos armados pueden mover sus bitcoin como les da la gana, mientras que mover oro en esas circunstancias es mucho más complicado. Es un punto que los defensores del bitcoin consideran decisivo y que los críticos despachan como irrelevante para el inversor medio.
El cálculo más optimista sobre el precio futuro del bitcoin parte de la capitalización del oro. Según un participante, si el bitcoin alcanzara la capitalización del oro, su precio sería de 685.000 dólares, una cifra que algunos ven posible en cinco años. Otros son más conservadores y hablan de 300.000 dólares para este ciclo, con el siguiente alcanzando esas cotas. La horquilla es amplia y refleja la incertidumbre del mercado.
El escepticismo sobre el valor del bitcoin
La postura escéptica se resume en una idea: el bitcoin no tiene valor económico porque no es tangible. Es un activo digital que no existe físicamente y que, por tanto, no puede destronar al referente monetario que ha sido aceptado por todas las culturas durante milenios. La comparación con el terraplanismo es recurrente entre quienes consideran que el bitcoin es una moda pasajera.
La respuesta a este argumento es que la realidad física no es la única que tiene valor. El bitcoin conecta el mundo físico con el digital mediante la prueba de trabajo, y eso le permite ser escaso en un entorno donde lo digital se copia sin coste. La discusión sobre qué es real y qué no se convierte, en ocasiones, en un debate filosófico más que económico.
El precio del bitcoin se hincha, según los críticos, únicamente gracias a la inflación del fiat. Es decir, no sube porque valga más, sino porque el dinero con el que se mide vale menos. Es un argumento que los defensores del bitcoin utilizan a su favor: precisamente por eso es una cobertura contra la inflación.
El estado del debate en el momento actual
El bitcoin ha superado los 61.000 dólares y algunos participantes afirman que los flujos de inversión siguen saliendo del oro. Hay quien dice que los defensores del metal precioso están escamados y molestos. Según algunos, la gente ahora prefiere el bitcoin, y eso se refleja en los precios. La discusión sobre si esto es sostenible o una burbuja sigue abierta.
La pregunta sobre cuánto tiempo más necesitan los escépticos para asumir que están equivocados sigue sin respuesta. El bitcoin lleva más de una década funcionando y ha superado varios ciclos de euforia y pánico. Hay quien sostiene que cada uno tendrá bitcoin al precio que se merece. Los que no, siguen esperando el colapso.
El análisis se atasca en un punto: no hay forma de demostrar que el bitcoin tiene valor intrínseco, pero tampoco de demostrar que no lo tiene. La discusión se convierte, entonces, en una cuestión de fe. Y en eso, el oro lleva milenios de ventaja.