Francia aprueba la Ley Ripps: carnet de coche por tramos de potencia
¿Se acabó sacarse el carnet y comprarse un coche con 300 caballos? Francia acaba de mover ficha. El Parlamento francés aprobó el pasado 21 de julio la conocida como Ley Ripps, que equipara el permiso de coche al sistema escalonado de las motos: los nuevos conductores tendrían que pasar primero por una categoría de baja potencia y esperar dos o tres años para acceder a los modelos de mayor cilindrada. Las sanciones, advierten, van de lo económico a la cárcel.
¿Qué es la Ley Ripps y a quién afecta?
La norma, pionera en Europa, no especifica en los textos difundidos el corte exacto de caballos. La comparación con el carnet de moto dice mucho: allí, el A2 limita la potencia y, pasado el tiempo, se accede al A. En coche, la duda es dónde poner la raya. Si se colocara en los 95 CV, quedarían fuera buena parte de los compactos actuales, que ya superan los 110 CV sin despeinarse. Un lío para las familias con un utilitario normal de segunda mano.
¿Seguridad o control?
El argumento que sostiene la medida es el de la siniestralidad juvenil y la progresividad, que ya funciona en motos. En el lado contrario, se replica que las carreras ilegales no las protagonizan los Porsches ni los coches de 300 CV, sino vehículos viejos y baratos reprogramados; castigar al conductor medio con otro carné, más burocracia y más tasas tiene poco que ver con evitarlas. Detrás asoma la sombra de una agenda industrial: si se reduce la potencia disponible, el coche eléctrico de baja cilindrada gana terreno. Según las cifras que circulaban, el impuesto de matriculación de un Toyota Yaris en Francia rondaba los 80.000 euros, una cifra que invita a preguntarse hacia dónde apunta la política automovilística del país.
El gran agujero de la norma: el coche eléctrico
Un Tesla Model 3 ya ronda los 300 CV y un Model S supera los 700; el Model S Plaid acelera de 0 a 100 en 1,99 segundos. Clasificar por caballos a motores eléctricos, donde la potencia es barata y fácil de entregar, convierte la ley en un colador: o prohíbes parte del catálogo eléctrico, que es precisamente el que quieres fomentar, o la limitación se vuelve papel mojado. Mientras tanto, el que ya tiene su carnet se ríe y los que vienen detrás se preparan para otra vuelta de tuerca burocrática.
¿Cuánta potencia nos deja conducir el Estado? La Ley Ripps no lo dice, pero los análisis del conjunto apuntan a que la respuesta, con este modelo, nunca será demasiada. Después de todo, la seguridad vial se ha convertido en un argumento que nunca falla para tomar decisiones que tampoco son tan seguras.