El hilo del castellano se traslada a Conspiraciones
Entre finales de octubre de 2020 y comienzos de febrero de 2021 el hilo encadena un centenar largo de etimologías alternativas, casi todas ancladas en el ruso actual, y amplía el frente: a la lista de vocablos se suman topónimos de media España, la hipótesis de la Gran Tartaria y el relato del «mud flood». El tramo termina con el traslado del hilo a la sección de Conspiraciones.
Qué se ha sabido
otro parmenides aporta decenas de pares de palabras. «Grave» se emparenta con el ruso «гроб» (ataúd); «pirámide», con el estonio «piiramis» (restricción); «camisa», con el azerí «həmişə» (siempre); «susto», con «чувство» (sentimiento); «cerdo», con «сердить»; «viuda», con «вдова»; «estrella», con «стрела» (flecha); «sangre», con el estonio «säng» (cauce); «gente» y «conde», con el turco «kent» (ciudad), y «huevo», con «ev» (casa). De los apellidos, sostiene que los terminados en «-ez» recuerdan a los eslavos en «-ich».
Entre las fuentes que enlaza hay Wikipedia en numerosos casos (Pirin, Maritsa, la Gehena, la dinastía osmanlí), el libro de George Borrow «La Biblia en España», sobre su viaje de 1832, el ensayo «¿Qué son las lenguas?» de Alianza Editorial y el foro stolenhistory.net. Cita una cifra: en escritos del duque de Sully anteriores a 1641, «iiiixx» representa 80, lo que a su juicio explica el «quatre-vingt» francés. Comparte vídeos del canal Virtus Veritas sobre la creación de los idiomas nacionales y las antigüedades egipcias, un vídeo del youtuber Libertalia que sitúa las pirámides entre 1700 y 1800 y los dos capítulos de la serie de Sergei Ignatenko sobre 1812, con subtítulos en francés de Cédric-Michel Leclercq. De Fomenko enlaza los vídeos 23 (etruscos) y 16 (Iván el Terrible).
La toponimia ocupa buena parte del tramo: Jaca, Ejea de los Caballeros, Híjar, La Haya, Ajaccio, Ayamonte, Moncayo, Lugo, Cangas de Onís, Donostia, Bilbao, Gernika, Palamós y Caracas. Donostia sería «desembocadura del río» en eslavo; Bilbao, «baluarte»; Lugo, «prado»; Caracas, «feudo» en tártaro, y Moncayo, «monte de los jinetes».
Las posturas
otro parmenides sostiene que el indoeuropeo «es un constructo» de los lingüistas para justificar los parecidos entre lenguas y defiende que compara esqueletos consonánticos completos, no raíces. Afirma no considerar el latín ni el griego clásicos como base de etimología alguna, salvo los vocablos surgidos en los últimos siglos.
La crítica principal llega de Paddy McAloon, que le exige examinar lo escrito antes de proponer alternativas y sostiene que sus teorías «no son mejores que la versión oficial». Le corrige «cerdo» (de «cerda», pelo grueso) y «love» (relacionado con el alemán «Liebe»). Tiresias defiende que los romances vienen del latín vulgar, no del clásico, y otro parmenides responde que galicismos y anglicismos son préstamos recientes, no el caso. Nico acude al diccionario de etimologías para «inocente» y «carajo». Thebore introduce el efecto Kruger-Dunning.
areks123 entra con material académico: enumera cognados (stul/stool, moloko/milk, noch/noche/night), sostiene que los cambios fonéticos siguen «un patrón» que exige un tronco común y aporta estudios de filología comparada. otro parmenides le pide trabajos que comparen idiomas actuales y areks123 concede: «en ese sentido sí llevas razón», aunque lo atribuye a que el método exige un ancestro. -Aноñимо- sostiene que el castellano no es evolución del latín porque la gramática no coincide y solo comparte vocabulario. bocadRillo lo achaca al sustrato indoeuropeo. WasP defiende que los vascos dieron al protorromance las soluciones fonéticas. Esse est deus rechaza mezclar la hipótesis con las teorías fomenkianas. Venturi discute los casos de «tape», «tope» y «esqueje». Pitu24 critica a quienes entran a insultar y pide diálogo.
Lo que cambia respecto a antes
El hilo abandona el foro principal y pasa a Conspiraciones. Entra el «mud flood»: -Aноñимо- aporta la teoría, calcula gigantes de tres metros y sostiene que la Biblia pudo escribirse hace 200 años. otro parmenides sitúa una «gran catástrofe» a finales del XVIII o comienzos del XIX, la atribuye a un cometa y añade dos capítulos sobre la Gran Tartaria y las huellas del episodio en el glaciar islandés Vatnajökull.