El centro de datos de AWS en La Cartuja devorará tanta luz como Zaragoza
Afirmación tajante: el centro de datos que Amazon Web Services (AWS) proyecta en La Cartuja (Sevilla) consumirá tanta electricidad como toda la ciudad de Zaragoza. La cifra, recogida por la prensa local, ha reabierto el debate sobre el coste energético y ambiental de la inteligencia artificial. Pero conviene matizar: no es un dato aislado, sino la punta del iceberg de un modelo que crece sin freno.
El impacto energético de la IA
La inteligencia artificial generativa requiere una capacidad de cómputo descomunal. Cada consulta a un modelo como GPT consume decenas de veces más energía que una búsqueda tradicional. Los centros de datos son los nuevos pozos de energía. Y el de La Cartuja no será pequeño: equiparar su consumo al de una capital de provincia como Zaragoza da una idea de la escala. Hay quien ve en esto una conspiración para crear escasez y encarecer la energía, o un uso improductivo de recursos. Pero el dato es tozudo: la demanda de electricidad de los datacenters crece a doble dígito anual.
Agua y placas solares: las otras facturas
Más allá de la electricidad, los centros de datos consumen enormes cantidades de agua para refrigeración. En un contexto de sequía estructural, el debate se aviva: "el agua valdrá más que el oro", se advierte. Y surge la paradoja: mientras se instalan millones de placas solares —muchas en zonas agrícolas— y se registran incendios que no se apagan, estos megaproyectos siguen adelante. Una corriente crítica sostiene que el despliegue renovable está al servicio de la demanda de las tecnológicas, no de la transición ecológica.
El frente político y social que se organiza
La noticia no ha caído en saco roto. Según ha publicado Público, Gómez y Valverde —dos personas cuyo análisis detallado de informes técnicos desembocó en alegaciones formales contra el complejo de AWS— han sembrado la semilla del primer movimiento organizado en España contra los centros de datos en la era de la IA generativa. La oposición se articula en torno al consumo energético, el uso del agua y la falta de transparencia. Un frente que promete crecer.
Predicción con reservas: Este modelo de crecimiento energéticamente insostenible acabará chocando con la realidad del suministro. O no. Depende de si las renovables pueden seguir creciendo al ritmo que exigen los datacenters. Por ahora, la cuenta energética de la IA solo tiene un signo: más.