Peak Oil y turismo: ¿el fin de los viajes baratos?
El cierre del estrecho de Ormuz no acabará con el turismo de masas, pero los viajes serán menos frecuentes y más caros. Es la tesis que algunos analistas llevan años defendiendo: el pico del petróleo y las tensiones geopolíticas encarecerán el transporte aéreo hasta hacerlo prohibitivo para la mayoría. La idea no es nueva; el movimiento peak oil lleva décadas anticipando un colapso gradual del suministro. Pero, ¿se está cumpliendo el guion?
¿Profecía autocumplida o alarmismo recurrente?
Las predicciones sobre el fin del petróleo barato han fallado tantas veces que el escepticismo está justificado. La producción ha seguido creciendo gracias al fracking y nuevas tecnologías. Sin embargo, los defensores del peak oil señalan que cada vez es más caro extraer el crudo marginal, y que las guerras por los recursos son una señal inequívoca. El turismo aéreo, altamente dependiente del queroseno, sería el primer sector en sufrir.
Lo cierto es que, aunque el turismo de masas no desaparecerá de la noche a la mañana, la combinación de restricciones ambientales, precios del crudo al alza y cierres estratégicos como Ormuz podría transformar la industria: menos vuelos, destinos más caros y una clientela más selectiva. Los escépticos responden que el mercado siempre encuentra alternativas, y que el avión seguirá siendo viable para la clase media mientras haya demanda.
El debate sigue abierto, pero una cosa es segura: el petróleo barato se ha ido para no volver, y el modelo de turismo low cost tiene los días contados.
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