El Plural convierte dos homónimos en dos DNI del juez Peinado
Escriba un nombre y dos apellidos en el buscador del Registro de la Propiedad, no añada el NIF y el sistema le devolverá todas las titularidades inscritas en toda España a nombre de todos los ciudadanos que se llaman así. Esa consulta, mal hecha o malintencionada, está en el origen del dato que atribuyó al juez
Juan Carlos Peinado García propiedades registradas con
dos DNI distintos: catorce inmuebles y fincas, según lo publicado por
El Plural.
Sobre ese malentendido se montó una pieza que el PSOE de Madrid amplificó en redes recordando que Peinado es el juez que ha citado a declarar como investigada a
Begoña Gómez. La coincidencia de intereses hizo el resto. El resultado es un caso de manual sobre cómo un titular viaja más rápido que su rectificación y sobre cuánto aguanta una redacción sin comprobar lo que firma.
Qué publicó El Plural y cómo lo difundió el PSOE
El diario sostuvo que el magistrado aparecía en el Registro de la Propiedad con dos documentos de identidad diferentes como propietario de catorce inmuebles y fincas. El PSOE de Madrid lo compartió con un mensaje escueto: «Es el juez que ha citado a declarar como investigada a Begoña Gómez. Nada más que añadir». Numerosos análisis consideran que ese añadido convierte un error de consulta en otra cosa bastante menos inocente.
La difusión no se quedó ahí: la pieza circuló por medios y cuentas afines al Gobierno con el envoltorio de escándalo patrimonial. Desde entonces, la pregunta no es qué dijo el registro, sino quién lo dijo primero.
Cómo funciona una búsqueda en el Registro sin NIF
Un oficial del Registro lo explicó con un ejemplo: «Si yo busco JOSE GARCIA GONZALEZ SIN NIF, el sistema me devuelve TODAS LAS TITULARIDADES inscritas en TODA ESPAÑA a nombre de personas llamadas JOSE GARCIA GONZALEZ con TODOS los NIF posibles e incluso sin ellos». Cambie ese nombre por el del juez y ya tiene dos DNI, dos patrimonios y un titular listo para portada.
El mismo profesional califica el resultado de «aberración jurídica, ética y profesional periodística» y añade dos explicaciones posibles: no saber cómo funciona el Registro o no querer saberlo. La frase no admite mucha intermediación. Toda la información se sostiene sobre una consulta que cualquier opositor detecta como errónea en su primer día de estudio.
Los 14 inmuebles, los dos DNI y las cuentas que no salen
El desglose que circuló habla de
nueve propiedades con un DNI y cinco con otro, las catorce en copropiedad con la mujer del titular, con adquisiciones repartidas entre
1990 y 2020. A partir de ahí empieza la aritmética: según un cálculo difundido en el foro, un juez cobra, sumando trienios y sexenios, en torno a
70.000 euros anuales. Para unos, esa cifra es incompatible con el patrimonio descrito; para otros, encaja sin esfuerzo cuando el patrimonio pertenece a dos familias diferentes que comparten nombre.
Hay quien ilustra el lío con una comprobación doméstica: un ciudadano sostiene que hay otros tres españoles con su mismo nombre, primer y segundo apellidos, y que él acumula cuatro DNI a su nombre. Otro añade que el registro llegó a declarar que el fallo era suyo, y se atribuye a una responsable política la confirmación de que el juez nunca tuvo dos documentos de identidad. Hubo incluso quien le sumó un tercer DNI y un segundo empleo de taxista, con la misma seriedad con la que se publicó el primero.
DNI duplicados en Hacienda: el problema real que sí existe
Una persona con experiencia en la Agencia Tributaria lo resume así: los casos de ciudadanos con múltiples DNI existían y eran de los más graves, porque permitían repartir propiedades y cuentas bancarias entre varios documentos y pagar muchos menos impuestos. Es decir, el fenómeno que el diario creyó descubrir en un juez es un agujero conocido por la administración, y precisamente por eso exige comprobaciones que aquí no se hicieron.
El detalle cotidiano lo completa cualquiera que haya sufrido un homónimo: hay casos de multas de tráfico por infracciones cometidas a 500 kilómetros de distancia por alguien que comparte nombre, primer apellido y segundo. No es una rareza estadística. Es la razón por la que el NIF existe, y la razón por la que una búsqueda sin NIF nunca debería haber salido de la pantalla de un ordenador.
El registro ya puso la explicación técnica encima de la mesa y la política sigue discutiendo el titular. La duda que queda no es cómo aparecieron dos DNI en un papel: es cuántos de los que leyeron la primera versión llegarán a leer alguna vez la segunda.