El doble de Ronaldinho saca partido en Ibiza
La escena nocturna de Ibiza ha encontrado un nuevo filón: un hombre con un parecido razonable con Ronaldinho se ha paseado por la isla haciéndose pasar por el exfutbolista. El resultado, como era de esperar, no ha sido exactamente un homenaje al brasileño. El doble ha aprovechado la confusión para disfrutar de un estatus que no le corresponde, mientras las reacciones se dividen entre la admiración irónica y la condena del engaño.
El negocio de parecer otro
No es un caso aislado. En el pasado, un imitador de Ed Sheeran llegó a engañar a personas que conocían al cantante real. En Ibiza, el disfraz de famoso funciona con una facilidad pasmosa: en un entorno donde el lujo se presupone, el parecido basta para abrir puertas. Lo que en otros contextos sería una broma de mal gusto, aquí roza el fraude. Si el doble ha aceptado invitaciones, regalos o dinero bajo la falsa identidad, la cosa deja de ser una anécdota.
Solo hay un problema: algunas de las reacciones que ha provocado el caso no critican al impostor, sino a las mujeres que cayeron en la trampa. Se las culpa de no haber detectado que el supuesto crack tenía más de suplente que de titular. El machismo, como siempre, encuentra la manera de colarse en la conversación.
¿Es un delito hacerse pasar por Ronaldinho?
La suplantación de identidad y la estafa están en el Código Penal. Con las redes sociales y la inteligencia artificial cada vez resulta más difícil distinguir lo real de lo falso, y el caso del doble de Ronaldinho es el ejemplo perfecto: en la economía de la apariencia, la realidad acaba siendo lo de menos. El doble, mientras tanto, sigue en su papel. Queda por ver si el auténtico Ronaldinho decide mover ficha.