El elefante: dos millones de pensionistas cobran más de 2.000 euros
La última estadística de la Seguridad Social ha vuelto a poner el foco en la mayor factura del Estado: casi dos millones de pensionistas cobran ya más de 2.000 euros al mes, un 15% más que hace un año. La pensión media, eso sí, se queda en 1.596 euros, lo que dibuja un sistema partido en dos: una minoría que vive holgada y una mitad de los pensionistas por debajo del SMI.
El IPC que no cuadra con la cesta de la compra
Cada año, la revalorización de las pensiones se calcula con el IPC medio. El problema es que el indicador oficial apuntaba al 3%, cuando lleva meses por encima de esa cifra y, con la energía desbocada, todo apunta a que acabará entre el 3,8% y el 4%. Es decir, la subida real será mayor de lo previsto, y eso se nota en el bolsillo de los 10 millones de pensionistas. Para las cuentas públicas, cada décima de IPC son cientos de millones adicionales.
El debate de fondo: ¿contributivo o no contributivo?
Aquí chocan dos relatos. Por un lado, los defensores del sistema contributivo sostienen que quien cobra la pensión máxima ha cotizado más de lo que recibe, y que el verdadero agujero está en las pensiones mínimas, no contributivas y en el IMV, que se conceden sin exigir una vida de aportaciones. Por otro lado, los cálculos muestran que una pensión máxima, vividos los 21 años de esperanza media, supera el millón de euros, una cantidad que nadie ha llegado a cotizar en las últimas cuatro décadas. Nadie ha aportado un millón de euros a la Seguridad Social, ni siquiera quien ha cotizado por la base máxima durante 40 años: en total, unos 720.000 euros. La discrepancia no es menor: determina quién está robando a quién.
La trampa del cálculo: de dos años a toda la vida laboral
Una parte de la respuesta está en la historia. Hasta 1985, bastaba con los dos últimos años de cotización para calcular la pensión; luego se amplió a ocho, más tarde a quince y, desde 2011, se ha ido elevando hasta los 25 años. Ese cambio explica que haya pensionistas que cotizaron solo seis años y hayan cobrado la pensión durante 29, como se ha documentado en algún caso. Hoy, las reglas son mucho más duras, pero la factura de las reglas antiguas sigue pasándose. Para los nuevos jubilados, la media de toda la vida laboral está ya encima de la mesa.
El futuro: boomers, IMV y una ecuación imposible
El problema no hará más que crecer. Se están jubilando los boomers, generaciones que cotizaron con sueldos decentes y a menudo con dos ingresos por hogar. Al mismo tiempo, más de un millón de personas cobran casi 800 euros del IMV sin haber cotizado un solo día, y las ayudas no contributivas siguen en expansión. El resultado es un sistema que reparte dinero sin que nadie sepa muy bien de dónde saldrá: la hucha está vacía, el déficit de la Seguridad Social se cubre con impuestos y la deuda la pagarán los jóvenes. Hay propuestas de todo tipo, desde topar las pensiones altas hasta gravar los ingresos por alquiler de los jubilados, pasando por igualar la fiscalidad del capital con la del trabajo, pero ninguna ha pasado de ser un brindis al sol.
El análisis se atasca en la misma pregunta de siempre: ¿quién debe pagar la fiesta? Los que defienden el sistema contributivo señalan al IMV; los que miran las cifras globales, a las pensiones máximas. Lo único que parece claro es que, con 10 millones de votos en juego, ningún partido quiere tocar el elefante. Y el elefante, mientras tanto, no deja de crecer.