El 77% de los trabajadores recorta vacaciones: el verano ya sale caro
El verano de la clase media española se ha convertido en un ejercicio de supervivencia financiera. Según un estudio de Randstad sobre casi 5.700 trabajadores, el 77,3% ha asegurado que modificará sus vacaciones este año por el aumento del coste de la vida. No es una impresión: es la respuesta de la mayoría absoluta de los encuestados.
El salario sube un 5% y los impuestos se comen el resto
Detrás del recorte vacacional hay una ecuación que no sale. En tres décadas, el salario real ha aumentado alrededor de un 5%. Pero la presión fiscal ha crecido al menos un 20% en el mismo periodo: el IVA general pasó del 15% al 21%, el reducido del 6% al 10%, el ITP subió en muchas comunidades y las desgravaciones del IRPF (vivienda, gastos sanitarios) desaparecieron. A esto se suman los impuestos especiales al plástico, a las emisiones, a la electricidad o a los refrescos: todos acaban en el recibo. La renta disponible, con estos mimbres, ha bajado.
La ironía no escapa a nadie: se habla de competitividad ganada mientras el trabajador medio calcula si le llega para una semana en Benidorm. Y cuando el verano termina, llega la cuesta de septiembre con los libros más caros y, en algunos casos, los divorcios que la convivencia estival aceleró.
El dato que descoloca: no es que el 77% recorte sus vacaciones; es que el 23% restante o las tiene aseguradas o ni siquiera se plantea que pueda tenerlas. Así se dibuja la nueva geografía del descanso: para la mayoría, el verano es ahora una partida del presupuesto.