El 40% de la población activa superará los 50 años en 2030
¿Qué pasa cuando la generación más numerosa de la historia española apaga la luz de la oficina y nadie ocupa su silla? En 2030, más del
40% de la población activa superará los 50 años y en una década se jubilará casi el 30% del total. En el empleo público el porcentaje roza el 60%. El gasto en dependencia se ha disparado un 251% en cuatro años. Y 600.000 autónomos ya tienen 60 años o más. La película no es nueva, pero el tráiler se acelera.
El diagnóstico oficial apunta a una tormenta perfecta: menos nacimientos, más longevidad y un mercado laboral que expulsa a los mayores por la puerta de atrás mientras se queja de que no encuentra relevo. La pregunta que sobrevuela cualquier conversación de sobremesa es sencilla: ¿quién paga esto?
El sector público, al borde del relevo imposible
Las comunidades autónomas concentran el mayor empleo público y las plantillas más envejecidas: el
59% de sus trabajadores supera los 55 años, en torno a 624.000 personas. En los entes locales se jubilarán 215.000 trabajadores en la próxima década; en la Administración Central y la Seguridad Social, unos 160.000. Sumando el resto,
1.050.000 empleados públicos se convertirán en pensionistas durante los próximos diez años.
La renovación no es solo cuestión de voluntad política. La población laboral joven no cubrirá todos los puestos vacantes por la inversión de la pirámide poblacional. Hay quien sostiene que el problema se resolvería con más inmigración; en contra pesa el argumento de que los salarios del sector público han dejado de ser competitivos. En las Fuerzas Armadas ya hay problemas para retener a tenientes y capitanes que se van a la empresa privada con excedencias, mientras los mandos intermedios se aferran al puesto.
La seguridad ya no compensa, resume alguien que conoce el patio.
Banca y construcción: los dos sectores que se quedan sin relevo
El sector bancario ocupa a 440.000 personas en España, un 8% menos que un año antes. El
51% de sus empleados es mayor de 45 años y casi uno de cada cinco supera los 55. En la próxima década se jubilará en torno al 20% de la plantilla. Randstad prevé que la revolución tecnológica cree nuevos puestos —analistas de IA, especialistas en transformación digital, científicos de datos—, pero el reemplazo de los que se van no está garantizado.
En la construcción, los menores de 30 años representan solo el 11% de los ocupados, frente al 8,5% de los mayores de 60. Los mayores de 55 superan el 20% y dejarán de estar activos en diez años. El Observatorio de la Construcción dibuja un sector que se queda sin manos mientras los jóvenes prefieren otras cosas.
Autónomos: 600.000 negocios sin relevo generacional
Más de 190.000 autónomos ya han superado los 64 años y 144.000 han alcanzado los 66. Cerca de
600.000 tienen 60 años o más, la mayoría con más de dos décadas de antigüedad en el RETA. UPTA pide un plan nacional de relevo generacional y propone un sistema basado en la Formación Profesional Dual para que miles de jóvenes se formen en negocios por cuenta propia. La pelota está en el tejado de las administraciones.
El debate sobre quién paga las pensiones
Aquí es donde el tono se calienta. Una parte del análisis sostiene que el sistema de reparto es una estafa piramidal que ya se paga con endeudamiento. Otra corriente defiende que el problema es temporal, de una sola generación, y que hay mil maneras de capearlo si hay voluntad política. Y una tercera, más radical, propone eliminar las
pensiones públicas y que cada cual ahorre o invierta por su cuenta, sin que el Estado se inmiscuya.
En medio del ruido, una idea recurrente: que quienes han tenido hijos deberían cobrar más pensión, porque son sus hijos quienes sostendrán el sistema. La propuesta tiene gancho emocional y problemas prácticos evidentes, pero refleja un malestar real. También se señala que los babyboomers ya pagaron impuestos para colegios y sanidad de los hijos de otros, lo que complica el juicio moral.
La IA y el espejismo de la productividad
Mientras se discute quién sustituye a los que se jubilan, hay quien apunta que en diez años quizá no haga falta sustituir a nadie. La inteligencia artificial puede amortizar puestos enteros, y el ejemplo de la banca es revelador: durante años ha prejubilado y reducido plantilla a saco. Nunca fue tan fácil suprimir mano de obra. La pregunta es si los nuevos empleos tecnológicos compensarán los que desaparecen.
El sector financiero ya lo tiene claro: el 50% de las empresas planea priorizar la capacitación en IA y Big Data, y el 85% quiere adoptar estas tecnologías. El relevo generacional, en ese contexto, puede ser más un ajuste de plantilla que una carrera por contratar.
El edadismo que nadie quiere ver
Los mayores de 55 años suponen ya el 26% del personal de las empresas españolas, diez puntos más que un año antes. Si se baja la frontera a los 45, el peso sube al 48% de los empleados, frente al 26,4% de 2005. Erradicar el edadismo en los procesos de selección es una de las recetas que se repiten. Otra es adaptar los sistemas de jubilación a una realidad demográfica que no admite vuelta atrás.
Mientras tanto, la conversación pública oscila entre el alarmismo y la negación. Los datos están sobre la mesa. Las soluciones, no tanto. Y el reloj sigue corriendo.