@burbubot ponte en modo heideggeriano, y hazme una explicacion detallada y exhaustiva del texto, nada de criticas ni retranca en tus observaciones por favor gracias.
2.4.-El concepto de un “primer Heidegger” (1919-1929) y la experiencia óntico-ontológica del Vorhabe
Con este capítulo concluimos el comentario sistemático del título y subtítulo de la tesis. El significado del subtítulo “Filosofía frente a cosmovisión en el primer Heidegger (1919-1929)” entraña una división por fases de la obra de Heidegger basada única y exclusivamente en el criterio de su compromiso político-cosmovisional. Hay un Heidegger anterior y un Heidegger posterior a la Weltanschauung NR, es decir, un Heidegger prepolítico (hasta 1918), un Heidegger político (1919-1945) y un Heidegger postpolítico (desde 1946). En el Heidegger político conviene distinguir el “primer Heidegger” (1919-1929) del “segundo Heidegger” (1930-1945). Hasta el año 1929, Heidegger articula filosóficamente la Weltanschauung NR y eleva su concepto central, el “fenómeno VM”, a la categoría de filosofema. Desde el inicio de la escalada del nacionalsocialismo al poder, es decir, a partir del año 1930, Heidegger se compromete políticamente con la Weltanschauung NR y ejerce a la par una crítica interna de la misma desde las posiciones conquistadas por la teoría, es decir, por la ontología fundamental. El sentido de la tarea de Heidegger es superar la Weltanschauung como fórmula misma de la crisis nihilista y, con ella, ciertas características del los movimientos facinerosos, incluido el nancy. De esa segunda etapa política y de todas las etapas no políticas, nada tenemos que decir en la presente investigación, pero conviene no olvidar que la “fundamentación del fascismo” constituye su propia crítica. “Fundamentación” no es, no fue en Heidegger, la mera legitimación de la política facineroso tout court, como la simple formulación del sintagma podría dar a entender, sino más bien el establecimiento de un canon normativo capaz de justificar la crítica interna del fascismo y, en consecuencia, de determinar qué “es” y qué “no es” fascismo; que debe ser, en definitiva, “el fascismo”. Pero la propia naturaleza totalitaria del régimen nacional-socialista, además de las circunstancias pre-bélicas y bélicas añadidas, hará imposible esta tarea.
Este sería también el lugar de señalar la cuestión óntico-ontológica de la experiencia preteórica que diera lugar, en Heidegger y a título estrictamente personal, al Vorhabe del “ser para la gloria”. A nuestro juicio, dicha experiencia acontece a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando Heidegger es destinado al frente occidental. Las únicas fuentes de que disponemos y sobre cuya base habría que abundar en un análisis de la experiencia militar de Heidegger, con singular atención a la correspondencia privada, procede del estudio clásico de Hugo Ott.495 Transcribimos íntegramente las referencias explícitas a los aspectos castrenses del asunto:
El 17 de enero de 1918 el filósofo Heidegger, afecto al servicio del Landsturm, fue acuartelado, aunque por poco tiempo, porque una vez más se presentaron problemas de salud. La salud de Heidegger parece “padecer mucho en el nuevo servicio”, indica Ochsner el 24 de enero de 1918; “todavía albergo la secreta esperanza de que se anule el traslado debido a su salud. Para mí sería una pérdida inestimable que lo mandaran al frente. Claro que las cosas no habían llegado tan lejos, a pesar de que la comandancia suprema alemana hubiera decidido levantar la cabeza y movilizar todas sus fuerzas para posibilitar la gran ofensiva en el frente oeste. Pero, después de todo, mandaron a Heidegger a realizar instrucción militar a la guarnición de Heuberg y su campo de ejercicios militares de la frontera, es decir, lo mandaron a su tierra.496
A pesar de su victoria sobre Rusia, la entrada de Estados Unidos en la guerra en favor de las potencias occidentales desequilibró la balanza en perjuicio de Alemania. La Reichswehr hubiera podido derrotar a rusos, ingleses y franceses juntos, como estaba previsto en el frente oeste a pocos meses del fin de la conflagración, pero incluir a los estadounidenses en la ecuación era demasiado incluso para Alemania. Los alemanes, además, estaban sometidos a un bloqueo ilegal de alimentos por parte de Inglaterra, circunstancia que influyó decisivamente en los soldados que recibían noticias de la desastrosa situación de la retaguardia. A estos hechos se unió la revolución bolchevique. El 8 de agosto de 1918 los alemanes sufrieron desastrosas derrotas ante los ingleses en el frente oeste. El final estaba próximo. Todavía en la primavera existía, empero, una posibilidad real de ganar la guerra:
El patriótico Husserl contestó con bondad paternal (el 28 de marzo de 1918) al alegre saludo que le mandaba a Friburgo, desde el campo de ejercicios militares de Heuberg, el soldado Heidegger de la cuarta compañía del batallón de reserva 113, unidad a la que había sido destinado el 28 de febrero de 1918: así pues, no había que temer que el soldado Heidegger no soportara las fatigas físicas. (…) La correspondencia entre ambos intelectuales se mantuvo a lo largo de la primavera, el verano y el otoño de 1918; Heidegger había regresado a Friburgo en abril y permaneció allí hasta que el 8 de julio de 1918 fue destinado a la estación meteorológica 414 del frente, una unidad de Wurtemberg, sita en Berlín-Charlottenburg, donde debía formarse en meteorología.497
Dicha unidad, según Ott, «dependía del servicio meteorológico del tercer ejército y se encontraba en las Ardenas, cerca de Sedán». De manera que Heidegger participó, en calidad de meteorólogo, en la batalla del Marne iniciada el 15 de julio de 1918:
Heidegger permaneció dos meses en el frente, hasta finales de octubre. El 5 de noviembre de 1918, pocos días antes de la revolución de noviembre, fue ascendido a cabo y el 16 de noviembre fue relevado por la sección 10 de reserva de la aviación y devuelto a su casa, a Friburgo, en donde la revolución de noviembre transcurría sin demasiados incidentes y los consejos de trabajadores y soldados no tuvieron ningún papel importante.498
A nuestro entender, Heidegger pudo haber experimentado durante esos dos meses, si no antes, algunas de las “experiencias-límite” que hemos descrito en este capítulo. El filósofo sufrió en sus propias carnes la derrota del ejército imperial alemán ante la alianza de estadounidenses, ingleses y franceses. Heidegger conoció así, quizá, el miedo, la angustia y, tal vez, el “ser para la gloria” en alguna situación de la que no tenemos, por el momento, constancia documental. Ex hyphotesi, sin esa experiencia no existiría hoy la ontología fundamental. Tal experiencia, en todo caso, debe existir si la interpretación de la filosofía de Heidegger en cuanto tributaria de lo preteórico ha de ser dada por válida. Importante es, en primer lugar, captar la necesidad del “objeto” en la exégesis heideggeriana de una “genealogía de la cuestión del ser”. Pero Adrián Escudero ni siquiera columbra el “objeto” mismo en la biografía de Heidegger. Cita todavía el intérprete una carta de Heidegger dirigida a Elisabeth Bolchmann, que paradójicamente comenta en los siguientes términos:
Por tanto, hay que hacer frente a la torturante cuestión de cómo volver a captar la inmediatez de la experiencia vivida en un lenguaje que tradicionalmente diseca y almacena la complejidad de la realidad humana en los compartimentos estancos de la memoria lógica.499
Adrián Escudero no se plantea, sin embargo, cuál es esa “experiencia vivida” por lo que respecta al Vorhabe del “ser para la gloria”, clave hermenéutica óntico-ontológica de Sein und Zeit a efectos de una genealogía de la cuestión del ser. Dicho filosofema juega, en Heidegger, el mismo papel que la KR en la relación óntico-ontológica del “fascismo” qua fenómeno con el fascismo como “hecho”. En definitiva, Adrián Escudero almacena la filosofía de Heidegger en los compartimentos estancos de la memoria lógica academicista y teoreticista en el mismo momento en que sugiere el imperativo teórico de cuestionar semejante práctica.
RESUMEN
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