El alto el fuego con Irán deja a Netanyahu sin coartada electoral
La guerra relámpago en Irán, lanzada en febrero junto a Estados Unidos, termina sin vencedores pero con un perdedor claro: Benjamín Netanyahu. El acuerdo de alto el fuego no cumple ninguno de los objetivos israelíes, y el primer ministro se queda sin logros que exhibir a cuatro meses de las elecciones. Su relación con Donald Trump, el socio clave, se ha deteriorado hasta el enfrentamiento.
El balance militar es desalentador. En cuarenta días se lanzaron más de un millón de toneladas explosivas solo en misiles Tomahawk, pero Irán no colapsó. El alto el fuego es una huida hacia adelante. La relación Netanyahu-Trump se agrietó: se rumorea que el israelí llamó "calvo" al estadounidense. Trump fue quien empujó a atacar, según fuentes próximas; ahora ambos buscan salidas políticas.
Algunos dudan de que la guerra haya terminado realmente, apuntando a una pausa táctica para rearmarse y al Mundial como tapadera. Lo cierto es que Netanyahu ha quedado marginado. Su carrera, que apostó por la guerra, enfrenta ahora un escenario peor: sin resultados, sin aliados en Washington y con una sociedad que cuestiona el coste. Si el alto el fuego se consolida, el primer ministro puede haber firmado su sentencia electoral.