El seguro obligatorio del patinete se acerca y la Fiscalía ya lo pide
Hay trayectos urbanos que ya solo se entienden con un patinete. Un conductor de un modelo de gama media cubre cada día 24 kilómetros —ida y vuelta al trabajo, diez de ellos por carril bici— en un cuarto de hora por sentido, gracias a un cacharro que en oferta le costó 525 euros. La letra pequeña aparece cuando ese mismo vehículo golpea a un peatón y no hay póliza que responda. El
seguro obligatorio para patinetes eléctricos está cada vez más cerca, y no solo porque lo reclame la DGT.
¿Qué obliga ya la ley a los patinetes eléctricos?
La última reforma de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial puso el foco en el uso seguro del patinete. Sus conductores deben llevar
casco, no pueden circular por aceras ni por vías rápidas —autopistas y autovías quedan fuera— y los menores se enfrentan a una
tasa 0,0 en los controles de alcohol. La norma existe; el problema es que se escribió tarde.
En enero de 2022 la DGT confirmó que los patinetes tendrán que cumplir un nuevo manual de requisitos técnicos a partir de
2024 y que se les añadirá una placa identificativa. Es el primer paso de un control que hasta ahora se libraba a base de buena voluntad. Y la buena voluntad, con 285.000 unidades vendidas en 2021, es un bien escaso.
Por qué la Fiscalía pide un seguro obligatorio
El empujón definitivo no viene del tráfico, viene de los tribunales. La
Fiscalía General del Estado se ha posicionado a favor de exigir un seguro a los conductores de patinete. En su última memoria sostiene que estos vehículos, además de ser vulnerables frente a otros de mayor masa y volumen, pueden ser «sujetos activos de los delitos de homicidios y lesiones imprudentes» cuando atropellan a un peatón.
Circular sin seguro, añade el órgano, «constituye una grave irresponsabilidad» que deja a las potenciales víctimas «en una situación de abierto desamparo». La Fiscalía reclama un marco legal «claro, bien estructurado y territorialmente armonizado». Traducido:
hoy no hay nada, y quien recibe el golpe se queda a verlas venir.
A ese coro se suman asociaciones de víctimas de tráfico como la Asociación DIA y nombres del ciclismo como el exciclista
Eduardo Chozas, que lo resumía así: un ciclista puede atropellar y hacer daño, «y eso hay que repararlo». La DGT ya incluyó la idea en su Plan Estratégico para la Seguridad Vial 2030 y recuerda en su web que un conductor sin seguro responde con su propio patrimonio.
¿Cuándo y cómo se implanta el seguro obligatorio del patinete?
Según la información publicada el 12 de junio de 2022, la DGT implantará el seguro obligatorio para los patinetes ese mismo año y no descarta extender el casco. Tráfico quiere «proteger a los más vulnerables» con su nuevo plan de seguridad vial y consultará con los ayuntamientos cuestiones como la edad mínima y otras restricciones. Es decir: el calendario existe, la póliza todavía no.
El precedente que nadie quiere recordar: los ciclomotores
A los ciclomotores les metieron mano hace dos décadas porque los trucaban: corrían como motos de 80 y de 125 centímetros cúbicos con unos frenos que no frenaban a esas velocidades. La regulación acabó con su popularidad. La lectura que se hace ahora es que al patinete le espera el mismo camino: casco, matrícula, permiso AM, seguro y las mismas sanciones que un ciclomotor. Cuando se pide todo eso, el cacharro deja de ser un juguete y pasa a ser un gasto.
¿Cuánto corre de verdad un patinete y a cuánto está limitado?
El límite legal en España es de
25 km/h. La potencia del cacharro importa menos que lo que aguanta la frenada: hay modelos que, en teoría, alcanzan los 45 km/h y llegan de fábrica capados, aunque el tope se puede desactivar desde el display. La autonomía real también se queda por debajo del folleto: un modelo de 700 euros promete 45 kilómetros pero rinde 27-28 en modo deportivo y 30-35 a ritmo tranquilo.
Hay quien sostiene que un patinete a 25 km/h ya es peligroso en condiciones normales y que en carretera debería estar prohibido sin más; en contra pesa el argumento de que es un vehículo de última milla, utilísimo para trayectos cortos. Lo que nadie discute es la física: a 25 por hora, un atropello hace daño.
Seguro, decomiso o ninguna de las dos cosas
Aprobado el diagnóstico, el debate se abre con la solución. Una corriente defiende el
seguro de responsabilidad civil: por 40 euros al año —la referencia que ha circulado— tener póliza es de cajón. Otra responde que la obligación no sirve de nada precisamente contra quien la incumple: el conductor sin seguro y sin patrimonio se lo salta igual, y la víctima acaba en juicio con abogado y procurador.
El escenario más duro propone lo que de verdad duele:
decomiso instantáneo del patinete y, a la tercera reincidencia, algo más que una multa. Y una tercera vía, más ideológica, niega la mayor: cualquier nuevo seguro es un impuesto disfrazado que sentará precedente para bicis y demás formas de movilidad, aplaudido por una parte del público.
El detalle incómodo es que las cifras de siniestralidad no han dejado de crecer. En 2018 se registraron más de 200 atropellos con patinetes. En 2021, solo en Barcelona,
246 atropellos implicaron a patinetes o ciclistas. Con 300.000 unidades previstas para 2022, el seguro obligatorio no es una hipótesis de futuro: es una cuenta pendiente que alguien tendrá que pagar.