Adiós al disco: Sony corta el formato físico en 2028
Sony ha comunicado a sus socios que a partir de 2028 dejará de fabricar juegos en disco para PlayStation. La medida convierte a la plataforma en una tienda exclusivamente digital y entierra uno de los últimos argumentos de la consola frente al PC: la posibilidad de poseer, revender y prestar el soporte. La noticia no es una sorpresa: la PS5 Pro ya se vendió sin lector, y el esperado GTA VI llegará sin edición física. Pero el calendario concreto —2028, coincidiendo presuntamente con el lanzamiento de la PS6— ha encendido las alarmas.
El fin de la segunda mano y la propiedad real
Más allá del plástico, lo que desaparece es la capacidad de comprar un juego usado, regalarlo o heredarlo. En la Unión Europea, la Directiva 2001/29/CE consagra el agotamiento del derecho de distribución: cuando compras un disco, puedes revenderlo. Las frases de «prohibida su reventa» en las carátulas tienen efecto disuasorio, pero no fuerza legal. En digital, en cambio, solo adquieres una licencia revocable, como demuestra el cierre de la tienda de PS3 y Vita, que dejará inaccesibles cientos de títulos. Según se ha señalado, PlayStation Store ya retiró más de 500 películas de las cuentas de los usuarios sin compensación.
La migración a PC: ¿realidad o espejismo?
Ante el monopolio digital de Sony, muchos jugadores miran hacia Steam o GOG. El problema es el coste de entrada: montar un PC gaming para el salón a 4K ronda los 2.400 euros, según cálculos de los propios aficionados. Los PCs premontados decentes cuestan entre 1.600 y 2.000 euros. Además, quien tiene una biblioteca digital de PlayStation se enfrenta a una pérdida millonaria si abandona la plataforma. El usuario medio de consola, acostumbrado a la simplicidad, difícilmente dará el salto. Por otro lado, plataformas como Steam tampoco garantizan la propiedad: las licencias dependen de DRM y pueden ser retiradas.
La paradoja del coleccionista digital
La generación que creció con el digital a menudo desdeña el físico, pero se encontrará con que su biblioteca puede desaparecer con un cambio de generación. Xbox ya demostró que la compatibilidad no es eterna: sus juegos digitales de Xbox One no siempre funcionan en Series X|S. Sony no ha asegurado la compatibilidad de los juegos de PS5 con futuras consolas, y menos aún con un hipotético salto a arquitectura ARM. La pregunta que queda en el aire es: ¿qué sentido tendrá una consola cuando ni siquiera el soporte que compras es tuyo?