La dana de la red eléctrica acabará en tu factura de la luz
El real decreto de medidas aprobado tras la dana que arrasó parte de la provincia de Valencia esconde una letra pequeña que conviene leer despacio: las actuaciones de reparación en las redes de transporte y distribución eléctrica tendrán derecho a retribución a cargo del sistema eléctrico. Y el sistema eléctrico no es una entidad abstracta ni un fondo mágico. Se nutre de los peajes de acceso que cualquier consumidor paga dentro de su factura de la luz, la misma vía por la que ya se financian otras partidas reguladas.
La traducción es sencilla: quien tenga un contrato de luz conectado a la red acabará poniendo su parte, sea cual sea la compañía con la que tenga la comercializadora.
Qué dice exactamente el real decreto sobre los peajes
El texto recoge que «estas actuaciones tendrán derecho a retribución a cargo del sistema eléctrico y serán sufragadas a través de los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución». Los peajes son costes regulados que se cuelan en el recibo para pagar el mantenimiento de esas redes.
Desde el Ejecutivo se defiende que se trata de la metodología que fija el marco europeo, que atribuye a los supervisores nacionales —en España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia— la competencia para calcular esos peajes. Y añaden que «no se espera que esto tenga un impacto sustancial en el recibo de los consumidores». Es la misma promesa que acompaña a casi cualquier coste regulado, y conviene guardarla.
Cuánto ganan las eléctricas mientras se reparte la factura
En paralelo, los números de las grandes compañías no invitan precisamente a la humildad tarifaria. Iberdrola, Naturgy y Endesa sumaron en apenas seis meses unos 5.750 millones de euros de beneficio conjunto. Al mismo ritmo, el cierre combinado de 2025 podría moverse entre 11.000 y 12.000 millones. Hay quien sostiene que la reparación debería salir de esos beneficios y no del bolsillo del consumidor; en contra pesa el argumento de que los activos dañados son de titularidad ajena a los comercializadores y que su reconstrucción es, en términos contables, inversión regulada.
Torres dobladas en Alginet y la pregunta sin respuesta
Un detalle físico que suele escamotearse: buena parte de los destrozos de la red no los provocó el agua, sino los tornados que se cebaron con la zona de Alginet, donde más de treinta torres de alta tensión quedaron dobladas como si fueran de goma. Reparar eso es caro. La pregunta que sobrevuela es por qué esa exposición no se cubre con pólizas y reaseguro como cualquier otro riesgo empresarial, mientras un particular sin seguro de hogar se come los destrozos con pan y cebolla.
Sobre el papel, el operador de la red es Receida, Red Eléctrica. Ahí surge la pregunta incómoda: ¿por qué no asume el coste con resultados a cinco años vista en vez de diluirlo en cada recibo? A la fecha de esta discusión, la respuesta sigue siendo que el mecanismo pasa por el peaje. Y mientras, la duda de dónde está la cláusula del propio contrato que obliga a sufragar desastres naturales continúa sin resolverse en ningún folleto comercial.
Traducción libre: socializar la pérdida cuando toca reparar, privatizar el beneficio cuando toca repartir. Es el guion de siempre, y ni siquiera hace falta cambiar de productora.