El HAARP ha vuelto a estar en boca de todos en España. Cada temporal destructivo resucita la teoría del arma climática, y la DANA de Valencia no fue una excepción: en cuestión de horas circulaban vídeos de frentes nubosos que parecían frenarse ante un supuesto emisor, acompañados de teorías sobre siembra de nubes desde Marruecos. La mezcla era explosiva.
Lo curioso es el recetario: mientras unos sostienen que el HAARP fue el autor de las lluvias torrenciales, otros desvían la mirada a Marruecos y a la siembra de nubes. Y no faltó quien relacionara el temporal con un plan de confinamientos climáticos. Hasta los chemtrails quedaron en segundo plano: si esos rastros explicaban las sequías, el HAARP se reservaba para los diluvios.
Un documento de 1996 y cuatro boletines oficiales
En el centro de la argumentación conspirativa apareció un documento de 1996, publicado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que sentaba las bases de la futura «guerra climática». El texto habla de control total del clima para 2025. Para unos, es la prueba definitiva; para otros, un estudio teórico sin operatividad real. El HAARP existe, pero estudia la ionosfera con antenas de radio; no produce energía suficiente para mover una borrasca a miles de kilómetros.
También se citaron cuatro boletines oficiales del Estado como supuesta planificación de geoingeniería. La lectura completa de esos documentos no revela órdenes de activación, sino protocolos de protección civil. Los mapas de radar de lluvias de Valencia muestran una evolución típica de gota fría, aunque con el Mediterráneo a temperaturas récord. Los meteorólogos apuntan al cambio climático; los conspiranoicos, a un arma perfecta.
Tornados, luces rojas y noticias recicladas
El repertorio de fenómenos extraños se amplió con un tornado en el sur de Francia que causó más de 40 heridos y 300 casas dañadas. En Madrid y Huelva se grabaron tormentas con luces rojas y arcoíris sin lluvia. Las redes compararon las imágenes con una guerra en el cielo, mientras los informativos las presentaban como algo normalito. La confusión llegó al límite cuando una noticia sobre basura espacial del 11/08/2025 en HuffPost se recicló para explicar un avistamiento de meses antes. Con la IA capaz de generar vídeos, distinguir lo real de lo manipulado será cada vez más difícil.
La próxima DANA: ¿arma o termómetro?
La explicación más incómoda es la más simple: el Mediterráneo es una bomba térmica y cada grado de calentamiento añade gasolina a las tormentas. Los datos de los boletines y los radares apuntan a gestión de cuencas y a prevención deficiente, no a antenas gigantes ni a complots de Rabat. Con estos mimbres, lo previsible es que la próxima DANA vuelva a resucitar el runrún. Quizá entonces alguien mire al cielo con más atención y menos certidumbres. O quizá el ruido solo crezca.