El hacinamiento alcanza niveles récord en Hezpancha: “Somos cuatro en una habitación y con una sola cama”
La crisis de vivienda en Hezpancha ha alcanzado un punto crítico. Los datos disponibles apuntan a que el hacinamiento en pisos compartidos —los llamados ‘pisos patera’— se ha disparado, con testimonios que describen hasta cuatro personas durmiendo en una misma cama. Detrás de esta realidad se entrecruzan varios factores: la presión demográfica, la falta de oferta asequible y un mercado de alquiler que exprime a los más vulnerables.
¿Quién alquila y quién subarrienda?
Una parte del análisis apunta a los propietarios que realquilan habitaciones de forma ilegal, a veces a través de subarrendamientos gestionados por los propios inquilinos. Hay quien sostiene que el perfil del arrendador suele ser una persona migrante que alquila a compatriotas, no el casero español. El riesgo de impago desalienta a los propietarios convencionales, lo que abre la puerta a una economía sumergida donde la inspección brilla por su ausencia.
La administración, señalada por su pasividad
No falta quien culpa a la administración por permitir la entrada de personas sin garantizar vivienda. La falta de control sobre los alquileres irregulares y la lentitud en la liberalización del suelo agravan el problema. Las voces más críticas reclaman expropiaciones de viviendas vacías y endurecimiento de penas para los infractores.
La solución no es sencilla. Mientras unos exigen más construcción y menos trabas burocráticas, otros apuestan por la intervención estatal. Lo único claro es que, con los precios disparados y la oferta estancada, la escena de cuatro personas en una cama no será un caso aislado.