Javier Ruiz muestra una gráfica de criminalidad cuestionada en RTVE
¿Cómo es posible que la tasa de criminalidad caiga nueve puntos en un solo año, justo los mismos que durante la pandemia? La gráfica que Javier Ruiz mostró en el programa
Mañaneros 360 de RTVE, atribuida al Ministerio del Interior y a la Policía, mostraba un descenso abrupto de la delincuencia entre 2023 y 2024. El problema no es que el dato sea sorprendente. Es que, según el análisis que circula, la serie mezcla dos magnitudes distintas: hasta 2023 se contabilizaba la delincuencia convencional junto con la ciberdelincuencia, y a partir de 2024 solo la primera. El resultado es un derrumbe estadístico que no responde a ninguna caída real de los delitos.
El truco de escindir la ciberdelincuencia
La gráfica mostraba una tendencia descendente entre 2010 y 2016, un giro al alza posterior, el hundimiento provocado por el confinamiento —cuando delincuentes y víctimas se quedaron en casa— y una recuperación que llegaba hasta 2023. Ahí aparece el milagro: de 2023 a 2024 la tasa cae nueve puntos sin que medie explicación alguna en pantalla. La causa, según el análisis difundido, es un
cambio de metodología: la delincuencia convencional se separó de la ciberdelincuencia en los datos oficiales. Al sumar ambas, los datos de 2024 y 2025 son muy similares a los de 2023.
El asunto tiene miga porque no se trata de un error de redondeo ni de una errata. Es la diferencia entre contar todos los delitos o contar solo una parte y presentarlo como el total. En el programa no hubo ni una mención a ese cambio de criterio. Quien miraba la pantalla veía una caída histórica de la criminalidad. Quien conoce la cocina estadística veía dos series distintas pegadas con cola.
¿Por qué la tasa de criminalidad mezcla asesinatos y hurtos?
Más allá del artificio gráfico, hay una discusión de fondo que el formato televisivo no permite: la tasa de criminalidad pondera igual un asesinato que un hurto. Es decir, un robo de móvil en la puerta de un instituto pesa lo mismo que un homicidio en la estadística agregada. Eso la convierte en una medida cuestionable para evaluar si la delincuencia sube o baja, aunque sirva para dibujar tendencias generales.
Con esa salvedad, la serie histórica muestra un descenso durante varios años y un repunte posterior, dentro de márgenes estrechos, coincidiendo con la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno. Nada de lo anterior justifica el desplome artificial de 2024. La anomalía no es que la delincuencia baje: es que baje de golpe, sin causa conocida y sin que nadie en plató levante una ceja.
El dato que no se discute: las violaciones
Hay un punto donde el análisis de la gráfica no sirve de coartada: el aumento de las violaciones. Ese dato no se explica por un cambio metodológico ni por una escisión de series. Quienes defienden la versión oficial sostienen que responde a una mayor concienciación de las mujeres, que ahora denuncian más. Es una hipótesis razonable, pero incompleta: también podría ocurrir que el descenso de los hurtos se deba a que el público ha decidido que no merece la pena denunciar. Las dos explicaciones son compatibles, y ninguna se puede despachar con una gráfica.
La respuesta institucional y el silencio posterior
El Consejo de Informativos de TVE emitió un comunicado interno en el que criticaba la mala praxis del programa de Javier Ruiz. Es un movimiento poco habitual: el propio ente público señalando el sectarismo de uno de sus espacios. La pregunta que queda en el aire es si ese comunicado se traducirá en una rectificación en pantalla. Hasta ahora, no hay constancia de que
Mañaneros 360 haya dedicado un minuto a corregir la gráfica.
La ironía final es que el presentador que presume de desmontar bulos haya difundido uno en horario de máxima audiencia. Y con el aval visual de un ministerio. Si el error fue de analfabetismo numérico, la rectificación debería ser inmediata. Si fue otra cosa, tampoco.