El Manzanares crece y corta la M-30 y la M-40
El río Manzanares ha crecido a su entrada en Madrid y ha obligado a cortar tramos de la M-30 y la M-40. La crecida, provocada por el desagüe del embalse de El Pardo aguas arriba, llega a la capital en un momento en el que el caudal ya venía muy alto por las lluvias de los días previos. El agua ha superado la capacidad de los tramos urbanos y ha anegado bulevares y calles adyacentes en la ribera.
La escena ha reabierto un debate que parecía cerrado: qué papel juegan las compuertas y pequeñas presas que se instalaron en el cauce para dar al río un aspecto de curso caudaloso europeo. Durante años se presentaron como infraestructura de regulación. Con el agua alta, se han convertido en un obstáculo que el caudal tiene que salvar desviándose por donde puede.
Qué ha pasado y por qué ha crecido el Manzanares
El río ha llegado a Madrid con un caudal muy superior al habitual. Aguas arriba, el embalse de El Pardo ha tenido que desaguar para aliviar la presa, y ese volumen extra ha bajado por el cauce hasta la ciudad. En la zona del Puente de los Franceses y el entorno de la M-30, el agua ha topado con las compuertas que regulan la lámina de agua y ha terminado saliéndose por calles y bulevares adyacentes.
No es la primera vez. La última gran inundación de la M-30, en junio de 1995, coincidió con la final de la Copa del Rey entre Valencia y Deportivo que hubo que suspender. Entonces el río se desbordó al topar su crecido caudal con la primera compuerta del sistema hidráulico. Aquel episodio dejó sótanos, comercios y viviendas bajas anegadas, con el agua subiendo hasta medio metro en algunos locales.
¿Sirven las compuertas del Manzanares para evitar inundaciones
No. Las compuertas no son presas de retención: son pequeñas estructuras de elevación del nivel del río para que, con su caudal habitual de estiaje, presente un aspecto de curso caudaloso. En una crecida siempre se levantan. El problema es que, si una se atasca o no se acciona a tiempo, el agua se encuentra un muro y busca salida por donde puede.
Hay quien sostiene que el sistema se diseñó para embalsar una lámina de agua de mayor altura en los kilómetros que el río discurre por la ciudad, y que ese efecto resultó contraproducente: agua prácticamente estancada, malos olores en verano y un cauce aburrido de ver porque ni siquiera fluía. Otros defienden que las compuertas nunca fueron el problema y que su función era precisamente mantener el agua en cada tramo para que no se viera el fondo.
El histórico de crecidas del Manzanares en Madrid
El río se ha desbordado en Madrid muchas veces. Hay registros de crecidas en 1884, 1917, 1936, 1947, 1960, 1966 y en los años 90. La recurrencia no es nueva, y los episodios se han repetido con independencia de la infraestructura que hubiera en cada momento.
Técnicamente, el Manzanares es un río de montaña. A su paso por Madrid está muy cerca de su nacimiento, a escasos 40 kilómetros en línea recta. Nace en el Ventisquero de la Condesa, no en La Pedriza. Cuando se va ensanchando, desemboca en el Jarama a la altura de Rivas. Jarama y Henares llegan a la zona este de Madrid con bastante más caudal, porque nacen en las sierras de Guadalajara, mucho más lejanas.
El agua que se va al mar y el debate sobre embalses
La crecida ha reavivado la discusión sobre la gestión del agua en España. Hay quien sostiene que con la tecnología actual se podría implantar un plan hidrológico nacional que garantice agua siempre, porque los periodos de sequía no son tan largos y durante las lluvias hay suficiente agua para acumularla. El argumento contrario es que un sistema de ese tipo ya se intentó y se descartó políticamente en varias ocasiones.
La otra cara del debate es la calidad del agua. Hay quien recuerda que la presencia de fauna no es indicativo de aguas limpias ni de ausencia de contaminación, y que España lleva pagado en multas a Europa cien millones por depurar mal el agua. La respuesta desde el otro lado es que un ecosistema con productores, algas, protozoos, insectos y peces es un ecosistema sano, aunque el agua no parezca cristalina.
La M-30, la M-40 y el tráfico en Madrid
Los cortes en la M-30 y la M-40 han obligado a reorganizar la movilidad en el noroeste de la capital. Las autoridades han pedido evitar desplazamientos innecesarios. La zona más afectada es la entrada del río a la capital, donde el agua ha anegado calles y bulevares adyacentes al cauce.
La crecida llega en un momento en el que los embalses están muy por encima de lo habitual para la época. Eso no ha impedido que se mantenga el relato de la sequía estructural. La contradicción entre un río crecido y un discurso de escasez hídrica es, probablemente, el mejor resumen de cómo se gestiona el agua en España.
Con estos precedentes, lo razonable es esperar que el Manzanares vuelva a su cauce en pocos días y que el debate se apague hasta la próxima crecida. Lo que no parece probable es que se aborde la reforma del sistema de compuertas o la coordinación de los desagües de El Pardo antes de que vuelva a llover.