El mejor sitio para vivir en España

  • Autor del tema Autor del tema jm666
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Estoy pensando en mudarme y buscaba consejo sobre la mejor opcion, os detallo un poco las caracteristicas y mi perfil.

Teletrabajo, asi que no necesito fabricas o poblaciones grandes cerca.

No tengo coche, lo compraria solo si fuese muy necesario pero preferirria no hacerlo.

Que sea en España claro, busco alguna poblacion que se aproxime a lo que me gustaria y que detallo continuacion.

Requisitos:

Tren, a ser posible AVE

Colegio e institutos cerca

No imposicion de lenguas semi perecid, a mi o a mis descendientes, que no me sirven para nada( so, Catalunya/Galicia/Valencia/Vascongadas descartadas)

A ser posible sin mucha inmigracion ilegal, ni etnias delictivas, no soy intolerante pero no quiero que me esten moliendo/robando/okupando/amenzando todo el puro dia.

Mercadona o similar

Deseable:

Buen clima
Buena comida( esto es facil)
Buena gente
Parques/Jardines/Arboles/Campo

Que opinais? gracias de antemano.
Palencia
 
Antes de continuar su camino, Tomás Gómez se detuvo en la solitaria estación de gasolina.

-Aquí se sentirá usted bastante solo -le dijo al viejo.

El viejo pasó un trapo por el parabrisas de la camioneta.

-No me quejo.

-¿Le gusta La Sagra?

-Muchísimo. Siempre hay algo nuevo. Cuando llegué aquí el año pasado, decidí no esperar nada, no preguntar nada, no sorprenderme por nada. Tenemos que mirar las cosas de aquí, y qué diferentes son. El tiempo, por ejemplo, me divierte muchísimo. Es un tiempo sagreño. Un calor de mil malos en verano y un frío de mil malos en invierno. Y las escasas plantas y la lluvia, tan diferentes. Es asombroso. Vine a La Sagra a retirarme, y busqué un sitio donde todo fuera diferente. Un viejo necesita una vida diferente. Los jóvenes no quieren hablar con él, y con los otros viejos se aburre de un modo atroz. Así que pensé: lo mejor será buscar un sitio tan diferente que uno abre los ojos y ya se entretiene. Conseguí esta estación de gasolina. Si los negocios marchan demasiado bien, me instalaré en una vieja carretera menos bulliciosa, donde pueda ganar lo suficiente para vivir y me quede tiempo para sentir estas cosas tan diferentes.

-Ha dado usted en el clavo -dijo Tomás. Sus manos le descansaban sobre el volante. Estaba contento. Había trabajado casi dos semanas ayudando a establecerse a varios okupas en Lominchar y ahora tenía dos días libres e iba a una fiesta.


-Ya nada me sorprende -prosiguió el viejo-. Miro y observo, nada más. Si uno no acepta a La Sagra como es, puede volverse a Madrid. En esta comarca todo es raro; el suelo, el aire, los arroyos, los lugareños y los relojes. Hasta mi reloj anda de un modo gracioso. Hasta el tiempo es raro en La Sagra. A veces me siento muy solo, como si yo fuese el único habitante de esta comarca; apostaría la cabeza. Otras veces me siento como si me hubiera encogido y todo lo demás se hubiera agrandado. ¡Dios! ¡No hay sitio como éste para un viejo! Estoy siempre alegre y animado. ¿Sabe usted cómo es La Sagra? Es como un juguete que me regalaron en Navidad, hace setenta años. No sé si usted lo conoce. Lo llamaban calidoscopio: trocitos de vidrio o de tela de muchos colores. Se levanta hacia la luz y se mira y se queda uno sin aliento. ¡Cuántos dibujos! Bueno, pues así es La Sagra. Disfrútelo. Tómelo como es. ¡Dios! ¿Sabe que esas ruinas de Carranque tienen dieciséis siglos y aún están en buenas condiciones? Son veinte euros.. Gracias. Buenas noches.

Tomás se alejó por la carretera, riendo entre dientes.

Era un largo camino que se internaba en la oscuridad y la desolación. Tomás, con una sola mano en el volante, sacaba con la otra, de cuando en cuando, un caramelo de la bolsa del almuerzo. Había viajado toda una hora sin encontrar en el camino ningún otro automóvil, ninguna luz. La carretera solitaria se deslizaba bajo las ruedas y sólo se oía el zumbido del motor. La Sagra era una comarca silenciosa, pero aquella noche el silencio era mayor que nunca. Los secarrales giraban a su paso y el monte de Magán se alzaba contra las estrellas.

Esta noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del pole, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva, y una voz muy triste y unas gotas sucias que caen sobre cajas vacías y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden como esos globitos de Año Nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo, su sonido, su olor. Y esta noche (y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.

La camioneta se internó en las colinas del tiempo. Tomás sintió unas punzadas en la nuca y se sentó rígidamente, con la mirada fija en el camino.

Entró en una perecid aldea sagreña; paró el motor y se abandonó al silencio de la noche. Maravillado y absorto contempló los edificios blanqueados por las lunas. Deshabitados desde hacía siglos. Perfectos. En ruinas, pero perfectos.

Puso en marcha el motor, recorrió algo más de un kilómetro y se detuvo nuevamente. Dejó la camioneta y echó a andar llevando la bolsa de comestibles en la mano, hacia una loma desde donde aún se veía la aldea pole. Abrió el termo y se sirvió una taza de café. Un pájaro nocturno pasó volando. La noche era hermosa y apacible.

Unos cinco minutos después se oyó un ruido. Entre las ondulaciones, sobre la curva de la antigua carretera, hubo un movimiento, una luz mortecina y luego un murmullo.

Tomás se volvió lentamente, con la taza de café en la mano derecha.

Y asomó en las ondulaciones una extraña aparición.

Era una máquina que parecía un insecto de tonalidad verde jade, una mantis religiosa que saltaba suavemente en el aire frío de la noche, con diamantes verdes que parpadeaban sobre su cuerpo, indistintos, innumerables, y rubíes que centelleaban con ojos multifacéticos. Sus seis patas se posaron en la carretera, como las últimas gotas de una lluvia, y desde el lomo de la máquina un sagreño antediluviano de ojos de oro fundido miró a Tomás como si mirara el fondo de un pozo.


Tomás levantó una mano y pensó automáticamente:

¡Hola!, aunque no movió los labios. Era un sagreño. Pero Tomás había nadado en Navacerrada en arroyos azules mientras los desconocidos pasaban por la carretera, y había comido en casas extrañas con gente extraña y su sonrisa había sido siempre su única defensa. No llevaba armas de fuego. Ni aun ahora advertía esa falta aunque un cierto temor le oprimía el pecho.

También el sagreño tenía las manos vacías. Durante unos instantes, ambos se miraron en el aire frío de la noche.

Tomás dio el primer paso.

-¡Hola! -gritó.

-¡Hola! -contesto el sagreño en su propio idioma. No se entendieron.

-¿Has dicho hola? -dijeron los dos.

-¿Qué has dicho? -preguntaron, cada uno en su lengua.

Los dos fruncieron el ceño.

-¿Quién eres? -dijo Tomás en español.

-¿Qué haces aquí -dijo el otro en sagreño.

-¿A dónde vas? -dijeron los dos al mismo tiempo, confundidos.

-Yo soy Tomás Gómez,

-Yo soy Pompa de Mingo.

No entendieron las palabras, pero se señalaron a sí mismos, golpeándose el pecho, y entonces el sagreño se echó a reír.

-¡Espera!

Tomás sintió que le rozaban la cabeza, aunque ninguna mano lo había tocado.

-Ya está -dijo el sagreño en español-. Así es mejor.

-¡Qué pronto has aprendido mi idioma!

-No es nada.

Turbados por el nuevo silencio, ambos miraron el humeante café que Tomás tenía en la mano.

-¿Algo distinto? -dijo el sagreño mirándolo y mirando el café, y tal vez refiriéndose a ambos.

-¿Puedo ofrecerte una taza? -dijo Tomás.

-Por favor.

El sagreño descendió de su máquina.

Tomás sacó otra taza, la llenó de café y se la ofreció.

La mano de Tomás y la mano del sagreño se confundieron, como manos de niebla.

-¡Dios mío! -gritó Tomás, y soltó la taza.

-¡En nombre de los Dioses! -dijo el sagreño en su propio idioma.

-¿Viste lo que pasó? – murmuraron ambos, helados por el terror.

El sagreño se inclinó para tocar la taza, pero no pudo tocarla.

-¡Señor! -dijo Tomás.

-Realmente… -comenzó a decir el sagreño. Se enderezó, meditó un momento, y luego sacó un cuchillo de su cinturón.

-¡Eh! -gritó Tomás.

-Has entendido mal. ¡Tómalo!

El sagreño tiró al aire el cuchillo. Tomás juntó las manos. El cuchillo le pasó a través de la carne. Se inclinó para recogerlo, pero no lo pudo tocar y retrocedió, estremeciéndose.

Miró luego al sagreño que se perfilaba contra el cielo.

-¡Las estrellas! -dijo.

-¡Las estrellas! -respondió el sagreño mirando a Tomás.

Las estrellas eran blancas y claras más allá del cuerpo del sagreño, y lucían dentro de su carne como centellas incrustadas en la tenue y fosforescente membrana de un pez gelatinoso; parpadeaban como ojos de tonalidad violeta en el estómago y en el pecho del sagreño, y le brillaban como joyas en los brazos.

-¡Eres transparente! -dijo Tomás.

-¡Y tú también! -replicó el sagreño retrocediendo.

Tomás se tocó el cuerpo, sintió su calor y se tranquilizó. «Yo soy real», pensó.

El sagreño se tocó la nariz y los labios.

-Yo tengo carne -murmuró-. Yo estoy vivo.

Tomás miró fijamente al fío.

-Y si yo soy real, tú debes de estar perecid.

-¡No! ¡Tú!

-¡Un espectro!

-¡Un fantasma!

Se señalaron el uno al otro y la luz de las estrellas les brillaba en los miembros como dagas, como trozos de hielo, como luciérnagas, y se tocaron otra vez y se descubrieron intactos, calientes, animados, asombrados, despavoridos, y el otro, ah, si, ese otro, era sólo un prisma espectral que reflejaba la acumulada luz de unos mundos distantes.

Estoy borracho, pensó Tomás. No se lo contaré mañana a nadie. No, no.

Se miraron un tiempo, de pie, inmóviles, en la antigua carretera.

-¿De dónde eres? -preguntó al fin el sagreño.

-De Madrid.

-¿Qué es eso?

Tomás señaló al norte.

-¿Cuándo llegaste?

-Hace más de un año.

-Jamás habíamos visto a nadie como tú.

-Ni yo a alguien como usted.

-Escúcheme. En La Sagra no vive nadie como usted hace casi dieciséis siglos. Así lo dicen las viejas leyendas que cuentan las viejas con olor a meado de gorrino, diente torcido e descendiente petulante.

-No entiendo lo que dice. Voy a una fiesta en el Palatium, a orillas del Aquae Divergia . Allí estuve anoche. ¿No ves la villa?

Tomás miró hacia donde indicaba el sagreño y vio las ruinas.

-Pero cómo, esa ciudad está perecid desde hace siglos.

El sagreño o se echó a reír.

-¡Perecid! Dormí allí anoche.

-Y yo estuve allí la semana anterior y la otra, y hace un rato, y es un montón de escombros. ¿No ves las columnas rotas?

-¿Rotas? Las veo perfectamente a la luz de la luna. Intactas.

-Hay pole en las calles -dijo Tomás.

-¡Las calles están limpias!

-Los estanques están vacíos.

-¡Los estanques están llenos de vino de lavándula!

-Está perecid.

-¡Está viva! -protestó el sagreño riéndose cada vez más-. Oh, estás muy equivocado ¿No ves las luces de la fiesta? Hay barcas hermosas esbeltas como muyer, y muyer hermosas esbeltas como barcas; muyer del tonalidad de la arena, muyer con flores de fuego en las manos. Las veo desde aquí, pequeñas, corriendo por las calles. Allá voy, a la fiesta. Flotaremos en las aguas toda la noche, cantaremos, beberemos, haremos el amor. ¿No las ves?

-Tu ciudad está perecid como un lagarto seco. Voy a las urbanizaciones de Chozas de Canales. Es una colonia de madrileños desterrados por la burbuja. No puedes ignorarlo. Las constructoras trajeron muchas toneladas de ladrillo y cemento y construyeron las dos urbanizaciones más espantosas que puedas imaginar. Esta noche festejaremos la okupación de un chalet. Llegan de Lavapiés un par de fragonetas que traen a nuestras muyer y a nuestras amigas. Habrá bailes, kalimotxo y Dyc…

El sagreño estaba inquieto.

-¿Dónde está todo eso?

Tomás señaló a lo lejos en varias direcciones.

-Allá están las luces nocturnas de los diferentes pueblos ¿Los ves?

-No.

-¡Maldita sea! ¡Ahí están! ¡El resplandor de Madrid se ve claramente!

-No.

Tomás se echó a reír.

-¡Estás ciego!

-Veo perfectamente. ¡Eres tú el que no ve!

-Pero ves el resplandor nocturno, ¿no es así?

-Yo veo una laguna, y con abundante agua.

-Señor, esa agua se evaporó hace siglos.

-¡Vamos, vamos! ¡Basta ya!

-Es cierto, te lo aseguro.

El sagreño se puso muy serio.

-Dime otra vez. ¿No ves la ciudad que te describo? Las columnas muy blanca, las barcas muy finas, las luces de la fiesta… ¡Oh, lo veo todo tan claramente! Y escucha… Oigo los cantos. ¡No están tan lejos!

Tomás escuchó y sacudió la cabeza.

-No.

-Y yo, en cambio, no puedo ver lo que tú me describes -dijo el sagreño.

Volvieron a estremecerse. Sintieron frío.

-¿Podría ser?

-¿Qué?

-¿Dijiste que «del Norte»?

-De Madrid.

-Madrid, ese nombre nada me dice -dijo el sagreño-. Pero… al subir por el camino hace una hora… sentí…



Se llevó una mano a la nuca.

-¿Frío?

-Sí.

-¿Y ahora?

-Vuelvo a sentir frío. ¡Qué raro! Había algo en la luz, en las ondulaciones, en el camino… -dijo el sagreño-. Una sensación extraña… El camino, la luz… Durante unos instante creí ser el único sobreviviente de este mundo.

-Lo mismo me pasó a mí -dijo Tomás, y le pareció estar hablando con un amigo muy íntimo de algo secreto y apasionante.

El sagreño meditó unos instantes con los ojos cerrados.

-Sólo hay una explicación. El tiempo. Sí. Eres una sombra del pasado.

-No. Tú, tú eres del pasado -dijo el madrileño.

-¡Qué seguro estas! ¿Cómo es posible afirmar quién pertenece al pasado y quién al futuro? ¿En qué año estamos?

-En el año dos mil veinte.

-¿Qué significa eso para mí?

Tomás reflexionó y se encogió de hombros.

-Nada.

-Es como si te dijera que estamos en el año 1.123 Ab urbe condita. No significa nada. Menos que nada. Si algún reloj nos indicase la posición de las estrellas…

-¡Pero las ruinas lo demuestran! Demuestran que yo soy el futuro, que yo estoy vivo, que tú estás perecid.

-Todo en mí lo desmiente. Me late el corazón, mi estómago siente hambre, mi garganta sed. No, no. Ni perecid, ni vivos, más vivos que nadie, quizá. Mejor, entre la vida y la gloria. Dos extraños cruzan en la noche. Nada más. Dos extraños que pasan. ¿Ruinas dijiste?

-Sí. ¿Tienes miedo?

-¿Quién desea ver el futuro? ¿Quién ha podido desearlo alguna vez? Un hombre puede enfrentarse con el pasado, pero pensar… ¿Has dicho que las columnas se han segarro? ¿Y que la laguna está vacía y la acequias, secas y las doncellas perecid y las flores marchitas? -El sagreño calló y miró hacia la ciudad lejana. -Pero están ahí. Las veo. ¿No me basta? Me aguardan ahora, y no importa lo que digas.

Y a Tomás también lo esperaban los podemita, allá a lo lejos, y las urbanizaciones, y las muyer de Madrid.

-Jamás nos pondremos de acuerdo -dijo.

-Admitamos nuestro desacuerdo -dijo el sagreño-. ¿Qué importa quién es el pasado o el futuro, si ambos estamos vivos? Lo que ha de suceder sucederá, mañana o dentro de diez mil años. ¿Cómo sabes que esos templos no son los de tu propia civilización, dentro de cien siglos, desplomados y en ruinas? ¿No lo sabes? No preguntes entonces. La noche es muy breve. Allá van por el cielo los fuegos de la fiesta, y los pájaros.

Tomás tendió la mano. El sagreño lo imitó. Sus manos no se tocaron, se fundieron atravesándose.

-¿Volveremos a encontrarnos?

-¡Quién sabe! Tal vez otra noche.

-Me gustaría ir contigo a la fiesta.

-Y a mí me gustaría ir a tu urbanización y ver esas gentes de que me hablas, y oír todo lo que sucedió.

-Adiós -dijo Tomás.

-Buenas noches.

El sagreño voló serenamente hacia las ondulaciones en su vehículo de metal verde. El madrileño se metió en su camioneta y partió en silencio en dirección contraria.

-¡Dios mío! ¡Qué pesadillas! -suspiró Tomás, con las manos en el volante, pensando en los cohetes, en las muyer, en el Dyc, en las noticias del Elbichito, en la fiesta.

-¡Qué extraña visión! -se dijo el sagreño, y se alejó rápidamente, pensando en el festival, en los canales, en las barcas, en las muyer de ojos dorados, y en las canciones.

La noche era oscura. La luna se había puesto. La luz de las estrellas parpadeaba sobre la carretera ahora desierta y silenciosa. Y así siguió, sin un ruido, sin un automóvil, sin nadie, sin nada, durante toda la noche oscura y fresca.
que pasada lovecraftiano y todo lo lei agarrdo al teclado 10/10 lo leeria otra viez
 
Yo me compraría una autocaravana y pasaría un año en cada provincia, si no quieres salir de España.
Pero eso lo puedes hacer estando solo y tu necesitas colegios cerca, así que imagino que tendrás descendientes.
Creo que Levante sería una buena opción. Buen clima, buenas comunicaciones, playa, montaña, masa poblacional que asegura oferta de todo tipo de servicios, etc.
 
Valladolid

Clima templado y seco, no demasiado frío en invierno salvo en diciembre y enero, no demasiado caluroso en verano, refresca por las noches lo justo para terracear, no hay humedad y llueve poco.

Tienes ave a una hora de Madrid, a 3 horas tienes la playa de santander, tiene bosques en el centro (campo grande), parques, pinares a 3 km, río con ribera y playa, hay de todo y es la capital de la región.

Relativamente pocos inmis y muy poca delincuencia, yo soy del barrio más multicultural y etnianal y cero problemas, así que habrá zonas incluso mucho mejores.

Lo único negativo es que las pucelanas tienen fama de bordes y estrechas, pero si no te preocupa eso pues no hay inconveniente.

Granada me parece demasiado caluroso en verano para ser una opción válida, al menos para mi que repruebo el calor. Y inmis creo que tampoco faltan.
 
Logroño, Salamanca, Valladolid, Burgos por el Norte.

Huelva, Cadiz, Málaga por el sur.

¿Burgos buen clima?
Es mucho más frío y ventoso que Valladolid y en verano se puede terracear 4 días contados con suerte.
Posiblemente sea la ciudad más fría de españa con mucha diferencia.
En agosto hay 15 grados menos de diferencia con Valladolid por las tardes, en invierno 5 grados menos y con mucho más viento.

Gracias a ese frío que arranca desde Burgos, en Valladolid en verano llega como suave brisa permitiendo noches donde se puede dormir a pierna suelta, cosa imposible de Madrid para abajo.
 
Hilo de fulastres diciendo cada uno "mi pueglo es el mejoooo gñeeee"
 
En Granada, Córdoba y Sevilla tienes el problema del calor.
Hace mucho calor y el verano dura cuatro meses.
No es una anécdota, es como para planteárselo. No es el calor húmedo de la costa, pero, por mucho aire acondicionado que haya en todas partes, acaba con cualquiera.
En invierno hace frío, aunque dure mes y medio.

En Granada poco arbolado, en Córdoba a poca distancia sí hay algo y en Sevilla también, pero a una hora de coche.

Cierto.
La verdad, yo no entiendo por qué tanta gente nombra Granada.
Llena de etnianos y segarro, fria en invierno y calurosa en verano.
Tiene el peor clima posible.
Ni vale ni para los que odian el frío ni para los que odian el calor.
Yo no he estado pero me da grima el calor así que ni me lo plantearía.

Yo creo que las mejores opciones por clima son Orense o Logroño. Ni frío en invierno ni calor en verano.

Y si no te importa pasar 2 meses fríos, Valladolid o Salamanca, mejor Valladolid si quieres ver árboles y Salamanca si quieres ver chortinas.
El resto de España es un infierno climático.
 
Huesca.
Ciudad de funcionarios. Vida relajada, barata. Muy buenos restaurantes y cafeterías.
Bien comunicada. Tiene ave. En un nudo de autovías entre Zaragoza, Pamplona y Lérida (casi acabadas)
Si necesitas ciudad en 40 minutos estas en Zaragoza. Si necesitas monte te plantas en el Pirineo en media hora. En coche eso si.
En ave estas en Atocha en 2 horas.
Mucho mejor clima que Zaragoza. Menos nieblas en invierno, no sopla cierzo, más fresca en verano.
Yo personalmente me iría a un pueblo más alejado pero para lo que pides es perfecto.

Es verdad, me olvidé de Huesca como buen clima tambien. Posiblemente sea la ciudad con mejores temperaturas de la península, por su baja altitud y lejos de calores sureños. Lo demás no se, pero tener los pirineos cerca puede interesar al op.
 
Valladolid

Clima templado y seco, no demasiado frío en invierno salvo en diciembre y enero, no demasiado caluroso en verano, refresca por las noches lo justo para terracear, no hay humedad y llueve poco.

Tienes ave a una hora de Madrid, a 3 horas tienes la playa de santander, tiene bosques en el centro (campo grande), parques, pinares a 3 km, río con ribera y playa, hay de todo y es la capital de la región.

Relativamente pocos inmis y muy poca delincuencia, yo soy del barrio más multicultural y etnianal y cero problemas, así que habrá zonas incluso mucho mejores.

Lo único negativo es que las pucelanas tienen fama de bordes y estrechas, pero si no te preocupa eso pues no hay inconveniente.

Granada me parece demasiado caluroso en verano para ser una opción válida, al menos para mi que repruebo el calor. Y inmis creo que tampoco faltan.

En serio, el clima de Valladolid no es bueno. Muy frío en invierno, digas lo que digas, y muy caluroso en verano. Y llamar bosque a un parque, en fin...
 
Lo flipo aqui la gente recomendando por clima a Valladolid, Burgos o Huesca. O es que estan fumados o es que estan fumanos. Si el clima allí es una guano mas que nada porque en invierno te congelas y es que te congelas. Yo de la costa Gallega de toda la vida la primera vez que se me helo el parabrisas tras haber llovido, no lo había visto en la vida, fue en Valladolid eso no ocurre ni en los peores pueblos de Galicia de la costa y te dirian de todo el interior salvo los pegados a Leon.

Valladolid temperatura media en enero 8/0
En Verano 30° / 14°

Huesca temperatura media en enero 10° / 2°
En verano 31° / 18°

Burgos temperatura media en enero 7° / -1
en verano.27° / 11°

Si el centro de la peninsula es Invierno salvo el infierno de 3 meses de verano. Jorobar, como sino hubiera sufrido en mis carnes el calor terrorifico de Madrid que ni te deja dormir.



Comparemos el clima mas suave de la costa gallega

Pontevedra temperatura media enero 13 /6
En Verano 25° / 16




Estamos locos o que.



Es como que alguien de Galicia te recomiende vivir en Ourense.
 
En serio, el clima de Valladolid no es bueno. Muy frío en invierno, digas lo que digas, y muy caluroso en verano. Y llamar bosque a un parque, en fin...

El frío de Valladolid está sobrevalorado.
Frío de verdad hace solo 2 meses, diciembre y enero, a veces algun día en febrero, pero no más.
Este año desde que se fue filomena no ha vuelto a helar.

Es la capital más cálida de Castilla y León, y eso de mucho calor en verano... calor calor realmente es solo un par de semanas, pero es que de esos días no se libran en ningún lugar de España salvo en Burgos y el Cantábrico.
Además es un calor seco que se lleva bien y suele refrescar por las noches.

Y el clima salvo 2 semanas de nieblas por navidad, es muy seco, y eso importa también porque hace más llevadero el frío y el calor. Llueve poco y cuando lo hace casi nunca es torrencial.

Y lo del campo grande, es un parque pero tiene aspecto de bosque, con árboles grandes de todas partes del mundo, y con animales, ardillas, patos, cisnes, tortugas, pavos reales, aves exóticas y un estanque.
Y bosques los tienes en el mismo término municipal, y 3 Ríos, el Pisuerga con rivera.

Lo peor es el clima de diciembre y enero y esas 2 semanas de julio o agosto que achicharra, pero es que todo perfecto.... solo se me ocurren Huesca, Orense o Logroño con un clima más benigno pero son mucho más pequeñas.
No se puede tener todo.
 
Lo flipo aqui la gente recomendando por clima a Valladolid, Burgos o Huesca. O es que estan fumados o es que estan fumanos. Si el clima allí es una guano mas que nada porque en invierno te congelas y es que te congelas. Yo de la costa Gallega de toda la vida la primera vez que se me helo el parabrisas tras haber llovido, no lo había visto en la vida, fue en Valladolid eso no ocurre ni en los peores pueblos de Galicia de la costa y te dirian de todo el interior salvo los pegados a Leon.

Valladolid temperatura media en enero 8/0
En Verano 30° / 14°

Huesca temperatura media en enero 10° / 2°
En verano 31° / 18°

Burgos temperatura media en enero 7° / -1
en verano.27° / 11°

Si el centro de la peninsula es Invierno salvo el infierno de 3 meses de verano. Jorobar, como sino hubiera sufrido en mis carnes el calor terrorifico de Madrid que ni te deja dormir.



Comparemos el clima mas suave de la costa gallega

Pontevedra temperatura media enero 13 /6
En Verano 25° / 16




Estamos locos o que.



Es como que alguien de Galicia te recomiende vivir en Ourense.

El clima no es solo la temperatura.
La humedad y llover todo el día también cuenta, y no para bien precisamente.

Yo el día que mas frío he pasado en mi vida, que pensé que me moría no ha sido en Valladolid precisamente, sino en Ribadesella, con 2 grados positivos, pero la humedad y la brisa te entraba hasta los huesos, con 2 sudaderas y dos cazadoras y ni así entraba en calor. Y yo no soy nada friolero, más bien al contrario.
 
El clima no es solo la temperatura.
La humedad y llover todo el día también cuenta, y no para bien precisamente.

Yo el día que mas frío he pasado en mi vida, que pensé que me moría no ha sido en Valladolid precisamente, sino en Ribadesella, con 2 grados positivos, pero la humedad y la brisa te entraba hasta los huesos, con 2 sudaderas y dos cazadoras y ni así entraba en calor. Y yo no soy nada friolero, más bien al contrario.

Pues Ribadesella es uno de los sitios que tenia en mente. Creo que se exagera mucho el frio de Asturias. Yo lo veo como un clima muy agradable, con muchos veranos hasta un poco calurosos.

El Occidente de Asturias esta bastante infravalorado. Desde Puerto Vega hasta Vivero incluso hay sitios increibles para vivir tanto con mucho como con poco dinero.

En Castilla, Segovia me parece un sitio muy barato para lo cerca que esta de Madrid, el buen clima, los paisajes y la tranquilidad.

En el Sur, la costa de Huelva cercana a Portugal es increible. Aunque tiene el riesgo improbable de un nuevo maremoto y el polo quimico. Este ultimo afecta poco si se evita acercarse a Huelva mas alla de El Rompido.
 
A mi Valladolid me parece una ciudad estupenda, salvo cuando hay niebla. Pero creo que el frío la excluye de las elegibles por el forero interesado.

Es que si huyes del frío de la meseta, te metes en humedades y calores, o en lluvias perpetuas, ventarrones y nublado día tras día con el paraguas abierto.

Parece que solo pensáis en el termómetro cuando el clima son más cosas.
Yo de madrid para el sur y de Zaragoza para el este no iría a vivir ni aunque me lleven a la rastra.
El frío y la lluvia me da más igual pero el calor no le soporto, y que siempre esté nublado tampoco.
 

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