La compraventa de vivienda en Vigo se hunde mientras los precios siguen subiendo
En Vigo, los agentes inmobiliarios insisten en que todo se vende y a cualquier precio. Pero la realidad que reflejan los registros es otra: las transacciones caen en picado y, en paralelo, los precios se mantienen en niveles que muchos consideran absurdos para la ciudad. Hace unas semanas, el mismo periódico que ahora anuncia el frenazo informaba de que había 200 viviendas nuevas que llevaban tres años sin comprador. La contradicción es evidente.
Los datos del notariado: menos operaciones, más precio
El Consejo General del Notariado acaba de publicar las cifras de junio. La compraventa de viviendas en España descendió un 4,0% interanual, hasta las 67.529 operaciones. Sin embargo, el precio medio aumentó un 8,8%, situándose en 2.114 euros por metro cuadrado. Es decir, menos gente compra, pero lo poco que se vende es más caro. La caída afecta a trece comunidades autónomas, con desplomes especialmente acusados en País Vasco (-14,2%), La Rioja (-12,5%) e Islas Baleares (-11,4%).
La paradoja del stock y los precios inflados
Hay quien sostiene que el problema no es la demanda, sino la oferta: no hay viviendas a la venta ni en alquiler, y por eso las transacciones bajan. Pero la realidad es más matizada. En Vigo conviven promociones nuevas sin vender con propietarios particulares que piden auténticas barbaridades. El caso típico: un particular que no necesita vender y pide 425.000 euros por un piso en una calle donde otros similares se venden por 280.000, convencido de que su finca es un bien de interés cultural. Mientras tanto, la calidad del parque disponible deja mucho que desear: viviendas malas que asumen precios de buenas, sin financiación que lo respalde.
El problema de fondo: los propietarios que no venden
La clave está en la estructura de la propiedad. Muchos dueños son personas mayores con pensiones garantizadas y casas pagadas hace lustros. No necesitan el dinero, así que prefieren dejar el inmueble vacío antes que malvenderlo. La situación alcanza extremos absurdos en Orense, donde hay 15.000 inmuebles en mal estado o en ruina en una ciudad de unos 105.000 habitantes. Los propietarios prefieren que se derrumbe antes que vender barato.
Mientras no se grave de forma seria la tenencia de varias viviendas o las casas vacías en Galicia, la situación no cambiará. Pero ningún partido en la región se atreve a proponerlo. El resultado es un mercado congelado: precios altos, transacciones en caída y un parque inmobiliario cada vez más degradado. El dato que descoloca: en Orense, con 105.000 habitantes, hay 15.000 inmuebles en ruina. Eso no es un mercado, es un cementerio de ladrillos.